falleció el 30 de diciembre como el sacerdote católico chino más anciano

falleció el 30 de diciembre como el sacerdote católico chino más anciano Foto: AsiaNews

Con 104 años, muere el sacerdote chino más anciano: esta es su historia

Liberado a finales de la década de 1980, el padre Guo rechazó el retiro de la actividad pastoral con 70 años y reanudó su ministerio pastoral en Jining. Enseñó en el seminario y atendió a comunidades católicas con los 90 años cumplidos.

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(ZENIT Noticias / Roma, 13.01.2025).- El padre Joseph Guo Fude, del Verbo Divino, falleció el 30 de diciembre como el sacerdote católico chino más anciano, dos meses antes de cumplir 105 años, gran héroe de la fe y símbolo de la Iglesia perseguida en China.

Nació el 1 de febrero de 1920 en Shandong, donde vivió durante la invasión japonesa, e ingresó con 13 años al seminario menor de Yanzhou. Posteriormente pasó al seminario mayor de Daizhuang en 1941, y fue ordenado sacerdote en 1947, como miembro de la Sociedad del Verbo Divino, también conocida como ‘Verbitas’. El obispo de Yanzhou le envió a completar sus estudios en Manila.

Con Mao Zedong y el Partido Comunista Chino en el poder, el padre Guo regresó a China en 1950 en medio de condiciones represivas cada vez más duras bajo la dictadura. Pasó 25 años en prisión por causa de su fe y siempre se negó a comprometerse con el Partido. En las brutales condiciones de las cárceles chinas, vivió años tras las rejas y dio sentido a su cautiverio como una oportunidad para crecer en la fe.

Al cumplir 100 años escribió: «Mirando hacia atrás en mi vida, la cárcel se convirtió en un lugar donde podía reflexionar, orar y crecer espiritualmente. Mi encarcelamiento me dio la fuerza para enfrentar los desafíos de la vida y continuar sirviendo a Dios, sabiendo que cada prueba era parte de su plan divino. Mi experiencia en la cárcel me enseñó que las riquezas terrenales son efímeras, mientras que la fe en Dios es la única riqueza verdadera».

Su primer arresto fue en 1959. Fue condenado a ocho años y medio de prisión, acusado de subversión contra el Estado. En 1967, en el apogeo de la Revolución Cultural, el padre Guo fue arrestado otra vez acusado falsamente de ser «espía extranjero». Pasó 12 años en la cárcel. Tras ser liberado en 1979, fue arrestado nuevamente en 1982 por el crimen de “dedicarse a la evangelización”.

Liberado a finales de la década de 1980, el padre Guo rechazó el retiro de la actividad pastoral con 70 años y reanudó su ministerio pastoral en Jining. Enseñó en el seminario y atendió a comunidades católicas con los 90 años cumplidos.

Según sus memorias, «no accedió a informar sobre otros miembros del clero» y «se negó a cooperar con las autoridades». También escribió que «el sacerdocio no es una profesión mundana, sino una gracia divina dada por Dios. Debes servir al pueblo sin ser contaminado por el espíritu mundano. Debes amar a todos, sin buscar nada para ti. Primero debes aprender a inclinarte y lavar los pies de los demás, para ser digno de acercarte al Cuerpo y la Sangre de Cristo».

Monseñor John Lu Peisen, actual obispo de Yanzhou, expuso durante la homilía del funeral la extraordinaria fidelidad del padre Guo en medio del sufrimiento: «El padre Guo dedicó toda su vida a escribir una maravillosa historia de altruismo y amor, usando su vida como pluma y su tiempo como tinta. Muchos recuerdan hoy sus ojos profundos y cálidos, y la palabra que inspiró a innumerables sacerdotes jóvenes y fieles».

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Rafael Llanes

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