(ZENIT Noticias – Persecution.org / Lahore, 10.08.2026).- El Tribunal Supremo de Pakistán ha ordenado la liberación de los tres últimos hombres condenados a muerte por el asesinato en 2014 de una pareja cristiana, Shahzad Masih y su esposa embarazada, Shama Bibi. Con esta decisión, junto con el rechazo de la apelación estatal contra la absolución de otros 102 sospechosos, nadie permanece condenado ni en prisión por el ataque.
Antecedentes del ataque
El 4 de noviembre de 2014, en una aldea cercana a Kot Radha Kishan, una turba violenta atacó a Shahzad y Shama tras acusarlos de profanar páginas del Corán. La turba golpeó brutalmente a la pareja antes de arrojarlos a un horno de ladrillos caliente, donde ambos murieron. Tras la indignación internacional, la policía arrestó a cientos de aldeanos y acusó a muchos de asesinato y disturbios.
Durante la última década, los procedimientos legales relacionados con el caso avanzaron secuencialmente a través de tres niveles del sistema judicial de Pakistán. En noviembre de 2016, un Tribunal Antiterrorista dictó las sentencias iniciales, condenando a muerte a cinco hombres, imponiendo penas de prisión cortas a otros nueve y absolviendo a 92 personas por falta de pruebas concretas.
El caso pasó entonces a la fase de apelación, donde el Tribunal Superior de Lahore anuló las condenas de dos reclusos condenados a muerte, al tiempo que confirmó la decisión del tribunal inferior de absolver a los demás sospechosos.
Finalmente, el Tribunal Supremo emitió el veredicto definitivo. Un tribunal de tres miembros revisó las apelaciones restantes, anuló las sentencias de muerte de los tres últimos condenados, Irfan, Mehdi y Riaz, y rechazó oficialmente la solicitud del gobierno de Punjab de volver a juzgar a los otros 102 sospechosos, poniendo fin de facto a todas las condenas en el caso.
El Tribunal Supremo basó su decisión de liberar a los sospechosos restantes en los requisitos legales estándar del derecho penal pakistaní, que exigen que los fiscales aporten pruebas claras que demuestren acciones específicas cometidas por cada acusado.
Evidencia «problemática»
Tras revisar el caso, el tribunal identificó varios defectos clave en las pruebas presentadas por la fiscalía. En primer lugar, las declaraciones de los testigos principales a la policía inmediatamente después del ataque presentaban importantes contradicciones con sus posteriores testimonios ante el tribunal.
En segundo lugar, si bien la fiscalía logró demostrar la presencia de una multitud numerosa y violenta, los testigos no pudieron probar más allá de toda duda razonable el papel exacto que desempeñó cada uno de los acusados.
Finalmente, el miedo generalizado y las amenazas directas de violencia dentro de la comunidad local intimidaron a testigos clave, lo que dio lugar a testimonios vacilantes o inconsistentes que no cumplieron con el estándar legal para una condena.
La lucha continúa
Grupos cristianos y organizaciones de derechos humanos en Pakistán han criticado duramente el veredicto. Líderes religiosos afirmaron que la sentencia pone de manifiesto graves deficiencias en la investigación y el enjuiciamiento de los casos de violencia colectiva.
Los defensores de los derechos humanos siguen instando al gobierno a mejorar la protección de testigos, reformar los procedimientos policiales y crear leyes que responsabilicen a las turbas violentas.
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