(ZENIT Noticias / París, 27.08.2026).- La primera visita oficial del Papa León XIV a Francia se está convirtiendo rápidamente en un acontecimiento de proporciones extraordinarias. Un viaje cuyo presupuesto inicial era de 12 millones de euros, ahora se estima que costará cerca de 20 millones, mientras cientos de miles de personas se preparan para asistir a las misas y encuentros del Papa en París, Lourdes y Metz. La magnitud de la respuesta ya es especialmente impactante en Lourdes.
Cuando se abrieron las inscripciones el 10 de agosto para la visita de León XIV al santuario mariano los días 26 y 27 de septiembre, los organizadores inicialmente consideraron la inscripción como recomendable, no obligatoria. Sin embargo, en menos de diez días, se habían inscrito 100.000 peregrinos. Posteriormente, el santuario hizo obligatoria la inscripción y ahora la ha cerrado tras alcanzar su capacidad estimada de 150.000 personas.
«Nunca habíamos visto nada igual», declaró David Torchala, director de comunicación del santuario.
Estas cifras ofrecen un primer indicio del extraordinario interés popular que rodea la visita del Papa a Francia. Lourdes no impondrá un límite de asistencia como otros eventos, pero la capacidad física del santuario hace que ya se haya alcanzado el máximo permitido. París se enfrenta a un reto logístico aún mayor.
Se espera la asistencia de hasta 500.000 personas a la misa que León XIV celebrará el 26 de septiembre en la Plaza de la Concordia y a lo largo de los Campos Elíseos. A mediados de agosto, más de 200.000 personas se habían inscrito, mientras que las plazas para la vigilia juvenil en el Estadio de Francia ya estaban agotadas.
El viaje comenzará en París, donde el Papa será recibido oficialmente por el presidente Emmanuel Macron. Su programa incluye una visita a la UNESCO, las Vísperas en Notre-Dame y la vigilia juvenil previa a la multitudinaria misa del sábado. Desde París, León XIV viajará a Lourdes y luego a Metz, donde concluirá la visita el 28 de septiembre.
La magnitud del programa explica por qué la estimación inicial de 12 millones de euros ha aumentado hasta cerca de 20 millones. La Iglesia en Francia ha lanzado una campaña de recaudación de fondos para cubrir los gastos de la organización de la visita, con donaciones disponibles para la operación nacional en su conjunto o específicamente para París, Lourdes o Metz.
Los actos religiosos son gratuitos para los asistentes. No obstante, se recomienda encarecidamente la inscripción, ya que las autoridades y los organizadores deben gestionar el acceso, el transporte y la seguridad a una escala mucho mayor que la de una liturgia papal ordinaria.
Sin embargo, una visita papal no es exclusivamente un evento eclesiástico.
León XIV es también el jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano, por lo que se espera que las autoridades públicas francesas asuman los costes relacionados con la seguridad, el orden público, el transporte, la gestión de multitudes y la recepción institucional. Esta distinción ha cobrado especial importancia en Metz, donde una controversia local ha convertido la llegada del Papa en un debate sobre los límites del gasto público en un Estado estrictamente laico.
Metz, una ciudad de aproximadamente 120.000 habitantes, ha reservado hasta 500.000 euros en su presupuesto suplementario para los gastos relacionados con la visita. La mitad de esa cantidad está destinada a inversión y los otros 250.000 € a gastos operativos.
Este dinero constituye una partida presupuestaria y no indica que la totalidad de la suma ya se haya gastado. Las autoridades municipales afirman que esta asignación extraordinaria tiene como objetivo cubrir las necesidades derivadas de la llegada de miles de peregrinos y visitantes, incluyendo la recepción, la información, la movilidad y la seguridad. No obstante, las críticas no se hicieron esperar.
Jérémy Roques, concejal municipal perteneciente a un grupo ecologista y de izquierdas, cuestionó si los contribuyentes de Metz debían asumir el coste y argumentó que la cantidad era excesiva. El 25 de agosto, la Unión de Familias Seculares del Mosela fue más allá, remitiendo a la prefectura una partida específica de 250.000 euros relacionada con la retransmisión de la misa.
La organización argumenta que este gasto en particular podría generar dudas en virtud de la normativa francesa sobre financiación pública de la religión.
El Estado francés se enfrenta simultáneamente a un líder religioso y a un funcionario soberano. Una misa es un acto de culto, pero quien la preside es también el jefe de Estado con el que Francia mantiene relaciones diplomáticas. La seguridad en torno a un evento de este tipo, por ejemplo, no puede separarse fácilmente de la protección que se otorga a un jefe de Estado extranjero.
La controversia ilustra lo inusual que puede parecer el papado moderno desde una perspectiva constitucional. La misión pastoral del Papa es explícitamente religiosa, pero su papel internacional confiere a sus viajes una dimensión diplomática e institucional que no puede reducirse a una simple reunión religiosa.
En Metz, esta doble identidad se hará patente durante todo el 28 de septiembre. León XIV participará en un encuentro interreligioso en el Centro de Congresos Robert Schuman a las 10:00 h, seguido una hora después por un encuentro centrado en Europa, la paz y la unidad. Posteriormente, recorrerá la ciudad en el papamóvil antes de celebrar la misa en la Catedral de San Esteban a las 16:00 h y partir hacia Roma.
El itinerario refleja el carácter de todo el viaje: pastoral, diplomático y europeo a la vez.
Será también la primera visita papal formal a Francia desde la de Benedicto XVI en 2008, lo que otorga al viaje de septiembre una importancia que trasciende los eventos individuales programados.
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