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Slavery and human trafficking

Pixabay CC0

‘Combatir la trata es curar una llaga de la humanidad, que es también llaga de Cristo’

El Santo Padre escribe a los participantes de la Conferencia contra la trata de seres humanos promovida y organizada por el Grupo Santa Marta que se inaugura hoy en Madrid

El santo padre Francisco ha enviado un mensaje a los participantes de la Conferencia sobre la trata de seres humanos promovida y organizada por el Grupo Santa Marta, en Madrid los días 30 y 31 de octubre. En el mensaje, el Papa reconoce que en el poco tiempo de existencia de este grupo “ha sabido realizar mucho y está llamado a una tarea decisiva para la erradicación de las nuevas esclavitudes”.

La colaboración –observa el Pontífice– entre los obispos y las autoridades civiles, cada uno según su propia misión y naturaleza con el fin de ir descubriendo las mejores prácticas para la realización de esta delicada tarea, es un paso decisivo para asegurarse que la voluntad de los gobiernos llegue a las víctimas de un modo directo e inmediato, constante, eficaz y concreto.

El Grupo Santa Marta  fue constituido por el Santo Padre para combatir el tráfico de seres humanos y tiene su origen en la conferencia celebrada en Roma en abril de 2014 que reunió a 120 participantes y 20 jefes de cuerpos de seguridad. 

A los destinatarios del mensaje les recuerda que están llamados “a estar cerca de las víctimas y a acompañarlas en su camino de dignidad y libertad”. Y así “lo deben sentir los muchos hermanos y hermanas que sufren de la trata humana”.

Haciendo memoria de los eventos organizados al respecto en el transcurso del corriente año, el Papa afirma que han surgido algunas novedades institucionales significativas, “que sin duda pueden apoyar la actividad de ustedes y colaborar con la benéfica acción del grupo Santa Marta”.

En concreto señala el encuentro de los alcaldes en la Ciudad del Vaticano el 21 de julio, donde tuvo ocasión de participar. Asimismo, indica que allí los participantes firmaron una declaración por la que “se comprometen ellos mismos a erradicar las nuevas esclavitudes que condenan como un crimen contra la humanidad.”

También menciona la reciente aprobación de la Agenda 2030, con los nuevos objetivos del desarrollo sostenible de la Organización de las Naciones Unidas. El Papa cita el objetivo 8.7: «Adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas modernas de esclavitud y la trata de seres humanos y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, a más tardar en 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas».

Al respecto, Francisco recuerda sus palabras en su discurso a la Organización de las Naciones Unidas en New York el 25 de septiembre pasado: “El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos”.

Asimismo, el Pontífice asegura que hoy los 193 estados que adhieren a la ONU tienen un nuevo imperativo moral para combatir la trata de personas, “verdadero crimen contra la humanidad”.

Finalmente, el Santo Padre pide a Dios “que les dé la gracia de llevar adelante esta misión, tan delicada, tan humanitaria y tan cristiana, de curar las llagas abiertas y dolientes de la humanidad, que son también las llagas de Cristo”. Al mismo tiempo les aseguro todo su apoyo y su oración, y el apoyo y las oraciones de los fieles de la Iglesia Católica. Concluye asegurando que “con la ayuda de Dios y la colaboración de ustedes este indispensable servicio del grupo de Santa Marta podrá liberar las víctimas de las nuevas esclavitudes, rehabilitar las y los cautivos y excluidos, desenmascarar a los traficantes y a los creadores del mercado, y rendir una asistencia eficaz a las ciudades y naciones; un servicio para el bien común y la promoción de la dignidad humana, que sepa actuar lo mejor de cada persona y de cada ciudadano”.

 

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