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‘Cristo vive’: “Si ven a un sacerdote en peligro, tengan el valor de recordarle su compromiso con Dios”

Tercer capítulo de la Exhortación post-sinodal

(ZENIT – 4 abril 2019).- Francisco habla en la Exhortación Apostólica Christus vivit de sexualidad, de abusos contra los niños en la Iglesia, del entorno digital, de los migrantes, los jóvenes en contextos de guerra y violencia… Todo ello fruto de una reflexión tras la celebración del Sínodo de los Obispos sobre Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.

El documento post-sinodal escrito por el Santo Padre en forma de carta a los jóvenes y al pueblo de Dios, se puede leer desde el pasado 2 de abril de 2019. Zenit les ofrece cada día una síntesis de cada uno de los nueve capítulos de la Exhortación. “Tú eres la hora de Dios” es el título del tercer capítulo.

Abusos contra los niños

Entre otros temas que interesan a los jóvenes, el Papa aborda el tema de los abusos contra los niños e hizo suyo el compromiso del Sínodo de adoptar medidas rigurosas de prevención y expresó su gratitud “a quienes tienen el valor de denunciar el mal que han sufrido” (99).

El Papa recuerda que, “gracias a Dios”, los sacerdotes que han sido culpables de estos “horribles crímenes no son la mayoría, sino que ésta, está formada por aquellos que ejercen un ministerio fiel y generoso”. Pide a los jóvenes, si ven a un sacerdote en peligro porque ha tomado el camino equivocado, que tengan el valor de recordarle su compromiso con Dios y con su pueblo (100).

Los jóvenes son el presente

No podemos limitarnos a decir, dice Francisco, que “los jóvenes son el futuro del mundo: son el presente, lo enriquecen con su aportación” (64). Por eso es necesario escucharlos, aunque “a veces prevalece la tendencia a dar respuestas preenvasadas y recetas preparadas, sin dejar que las preguntas de los jóvenes surjan en su novedad y capten su provocación” (65).

Hoy los adultos corremos el riesgo de hacer una lista de desastres, de defectos en la juventud de nuestro tiempo… ¿Cuál sería el resultado de esta actitud? Una distancia cada vez mayor” (66). Quien está llamado a ser padre, pastor y guía juvenil debe tener la capacidad de “identificar caminos donde otros sólo ven muros, es saber reconocer posibilidades donde otros sólo ven peligros” (67). Francisco también nos invita a no generalizar, porque “hay una pluralidad de mundos juveniles” (68).

Delincuencia y violencia

Hablando de lo que les sucede a los jóvenes, el Papa recuerda a los jóvenes que muchos de ellos viven en contextos de guerra, explotados y víctimas de secuestros, del crimen organizado, de la trata de seres humanos, de la esclavitud y la explotación sexual, de la violación.

Y también están los que viven de la delincuencia y la violencia (72). “Muchos jóvenes son ideologizados, instrumentalizados y utilizados como carne de matadero o como fuerza de choque para destruir, intimidar o ridiculizar a otros. Y lo peor es que muchos se convierten en sujetos individualistas, enemigos y desconfiados de todos, presa fácil de propuestas deshumanizadoras y planes destructivos elaborados por grupos políticos o poderes económicos” (73).

Aprender a llorar

Aún más numerosos son los que sufren formas de marginación y exclusión social por razones religiosas, étnicas o económicas. Francis cita a las adolescentes y las jóvenes que “se embarazan y el flagelo del aborto, así como la propagación del VIH, las diferentes formas de adicción (drogas, juegos de azar, pornografía, etc.) y la situación de los niños y jóvenes de la calle” (74).

Todas estas situaciones hacen doblemente dolorosas y difíciles la vida de las mujeres. “No podemos ser una Iglesia que no llora ante estos dramas de sus hijos e hijas jóvenes. Nunca debemos acostumbrarnos a ello…. Lo peor que podemos hacer es aplicar la receta del espíritu mundano que consiste en anestesiar a los jóvenes con otras noticias, con otras distracciones, con banalidad” (75). El Papa invita a los jóvenes a aprender a llorar por sus compañeros que están peor que ellos (76).

Es verdad, explica Francisco, que “los poderosos proporcionan alguna ayuda, pero a menudo a un alto costo. En muchos países pobres, la ayuda económica de algunos países más ricos u organismos internacionales suele estar vinculada a la aceptación de propuestas occidentales en materia de sexualidad, matrimonio, vida o justicia social. Esta colonización ideológica es particularmente perjudicial para los jóvenes”. (78). El Papa también advierte contra la cultura actual que presenta el modelo juvenil de belleza y utiliza cuerpos jóvenes en la publicidad. Él afirma: “no es un elogio para los jóvenes. Sólo significa que los adultos quieren robar a los jóvenes para sí mismos” (79).

Sexualidad

Refiriéndose a “los deseos, las heridas y las investigaciones”, Francisco habla de la sexualidad: “En un mundo que sólo hace hincapié en la sexualidad, es difícil mantener una buena relación con el propio cuerpo y vivir en paz las relaciones afectivas. También por esta razón la moralidad sexual es a menudo la causa de “incomprensión y alejamiento de la Iglesia” percibida “como un espacio para el juicio y la condena”, a pesar de que hay jóvenes que quieren discutir estos temas (81).

Ante el desarrollo de la ciencia, de las tecnologías biomédicas y de las neurociencias, el Papa recuerda que “pueden hacernos olvidar que la vida es un don, que somos seres creados y limitados, que podemos ser fácilmente explotados por los que tienen el poder tecnológico” (82).

Entorno digital

La exhortación se centra entonces en el tema del “entorno digital”, que ha creado “una nueva forma de comunicación” y que “puede facilitar la circulación de información independiente”. En muchos países, la web y las redes sociales son “ya un lugar indispensable para llegar e implicar a los jóvenes”. (87). Pero “es también un territorio de soledad, manipulación, explotación y violencia, hasta el caso extremo de la red oscura. Los medios digitales pueden exponerlos al riesgo de adicción, aislamiento y pérdida progresiva de contacto con la realidad concreta….

Se están extendiendo nuevas formas de violencia a través de los medios sociales, como el ciberacoso. La web es también un canal para difundir la pornografía y explotar a las personas con fines sexuales o a través de los juegos de azar” (88).

En un documento preparado por 300 jóvenes de todo el mundo antes del Sínodo se afirma que “las relaciones en línea pueden llegar a ser inhumanas” y que la inmersión en el mundo virtual ha favorecido “una especie de “migración digital”, es decir, una distancia de la familia, de los valores culturales y religiosos, que lleva a muchas personas a un mundo de soledad” (90).

Migrantes

El Papa presenta a continuación “los migrantes como paradigma de nuestro tiempo”, y recuerda a los muchos jóvenes que participan en la migración. “La preocupación de la Iglesia concierne en particular a quienes huyen de la guerra, de la violencia, de la persecución política o religiosa, de las catástrofes naturales debidas también al cambio climático y a la extrema pobreza” (91): los jóvenes están en busca de una oportunidad, sueño de un futuro mejor.

Otros, migrantes, son “atraídos por la cultura occidental, a veces con expectativas poco realistas que los exponen a grandes desilusiones. Traficantes sin escrúpulos, a menudo vinculados a los carteles de la droga y de las armas, explotan la situación de debilidad de los migrantes…. Cabe señalar la especial vulnerabilidad de los immigrantes menores no acompañados…. En algunos países de llegada, los fenómenos migratorios suscitan alarma y miedo, a menudo fomentados y explotados con fines políticos. Se difunde así una mentalidad xenófoba, de gente cerrada y replegada sobre sí misma, ante la que hay que reaccionar con decisión” (92).

Los jóvenes migrantes también experimentan a menudo un desarraigo cultural y religioso (93). Francisco pide, “en particular a los jóvenes, que no caigan en las redes de los que quieren ponerlos en contra de otros jóvenes que vienen a sus países, describiéndolos como sujetos peligrosos” (94).

“Hay una salida”

Francisco recuerda a los jóvenes que, al igual que en la mañana de la resurrección,  ante todas las situaciones oscuras y dolorosas, hay una salida. Y afirma: aunque el mundo digital puede exponernos a muchos riesgos, hay jóvenes que saben ser creativos y brillantes en estas áreas. Como el Venerable Carlo Acutis, que “supo utilizar las nuevas técnicas de comunicación para transmitir el Evangelio” (105), no cayó en la trampa y dijo: “Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”. “No dejes que esto te suceda” (106), advierte el Papa.

No dejen que la esperanza y la alegría les roben, no dejen que les narcoticen y les usen como esclavos de sus intereses” (107), busquen el gran objetivo de la santidad. “Ser joven no sólo significa buscar placeres pasajeros y éxito superficial. Para que los jóvenes alcancen su meta en el camino de la vida, la juventud debe ser un tiempo de donación generosa, de ofrenda sincera” (108). “Si eres joven, pero te sientes débil, cansado o decepcionado, pide a Jesús que te renueve” (109). Pero recordando siempre que “es muy difícil luchar contra… las trampas y tentaciones del diablo y del mundo egoísta si estamos aislados” (110). Por ello se necesita una vida comunitaria.

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