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El Papa abraza a un niño del Hogar San José, en Medellín © L´Osservatore Romano

El Papa abraza a un niño del Hogar San José, en Medellín © L´Osservatore Romano

El Papa en la Casa Hogar: “Esta es una prueba del amor que Jesús les tiene”

Gestionada por la arquidiócesis para los niños víctimas del conflicto

(ZENIT – Roma, 9 Sept. 2017).- En el inicio de la tarde de este cuarto día de visita apostólica en Colombia, el papa Francisco visitó el Hogar de San José, una casa familia gestionada por la arquidiócesis de Medellín para niños víctimas del conflicto y la violencia. Allí reciben afecto, asistencia médica y psicológica, y formación escolar. Administran el centro 5 sacerdotes, 20 monjas y un centenar de laicos.

Cuando el Papa llegó fue recibido con manifestaciones de afecto por los directivos y unos 300 niños. Delante de una imagen de San José el Pontífice depositó un ramo de flores.

El director de “Hogares infantiles San José”, Mons. Armando Santamaría Ortiz, dijo al Papa: “Bienvenido a nuestros Hogares de niños y jóvenes huérfanos, pobres y desplazados, y a nuestros Albergues para enfermos pobres” porque usted nos enseña que “cuando vivimos el amor en la caridad con los débiles, tocamos la carne de Cristo”.

Los pupilos interpretaron tres canciones para el Papa durante el encuentro, sobre el calor del hogar, el conflicto y la esperanza, y una niña le entregó un ramo de flores. Otra chica, de 13 años, Claudia Yesenia dio su testimonio narrando los horrores del conflicto: “A mis dos años de edad perdí a mi familia en una masacre provocada por la guerrilla, en San Carlos, Antioquia” y aseguró gracias a este Hogar, hoy es una niña “nueva y con esperanza”.

En sus palabras, el Papa recordó a los presentes que “también el Niño Jesús fue víctima del odio y de la persecución; también Él tuvo que huir con su familia, dejar su tierra y su casa, para escapar de la muerte”.

“Ver sufrir a los niños hace mal al alma porque los niños son los predilectos de Jesús. No podemos aceptar que se les maltrate, que se les impida el derecho a vivir su niñez con serenidad y alegría, que se les niegue un futuro de esperanza”.

Y dirigiéndose a Claudia Yesenia, le indicó que “Dios te regaló una tía que te cuidó, un hospital que te atendió y finalmente una comunidad que te recibió. Este ‘hogar’ es una prueba del amor que Jesús les tiene y de su deseo de estar muy cerca de ustedes”.

Le indicó además a los pequeños que así “como san José protegió y defendió de los peligros a la Sagrada Familia, así también los defiende, cuida y acompaña a ustedes”.

Al concluir sus palabras el Pontífice invitó “a los hermanos y hermanas, religiosos y laicos que en este y en los demás hogares reciben y cuidan con amor a estos niños que desde chicos han experimentado el sufrimiento y el dolor” que parte de la identidad cristiana es “ ver a Jesús presente en los más pequeños y débiles, y el deber sagrado de llevar a los niños a Jesús”.

El pontífice latinoamericano concluyó el encuentro con una oración y entregando como don una escultura en madera de la Sagrada Familia.

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