CIUDAD DEL VATICANO, viernes 12 de marzo de 2010 (ZENIT.org) A pesar de ser el país más grande de África en términos de superficie, Sudán cuenta sólo con nueve diócesis. Tiene 37 millones de habitantes de los cuales un 80 % son musulmanes y un 17 % cristianos. De estos sólo el 15 % es católico.

Sus obispos se encuentran de visita ad limina Apostolorum en Roma en un momento crucial para la historia de este país.

Un referendo previsto para enero de 2011 podría dar la independencia a la actual región autónoma del Sur de Sudán, cuyas disputas con el norte han causado un complejo conflicto que ha dejado un número aproximado de dos millones de muertos y 4,5 millones de desplazados.

Dicho conflicto se recrudeció en el año 2003, cuando un grupo autodenominado Frente de Liberación de Darfur (Darfur Liberation Front) reivindicó un ataque a Golo, el principal centro en el distrito Yébel Marra.

En declaraciones a Radio Vaticana, monseñor Cesare Mazzolari, obispo de Ruimbek, diócesis del sur de Sudan, resaltó que la Iglesia: “siempre ha estado presente y busca también llevar la propia ayuda humanitaria”.

Sacerdotes, religiosos y misioneros que desempeñan su labor pastoral en Sudán, se han comprometido con la asistencia de la población golpeada por la guerra. Gestionan actividades de desarrollo y promoción humana. La Iglesia está a cargo de hospitales ambulatorios, casas para inválidos y ancianos, orfanatos y escuelas.

Cambio posible

En el mes de abril se celebrarán las elecciones presidenciales y parlamentarias en este país.

Estas serán primeras elecciones tras el fin oficial en 2005 de la guerra civil entre el Gobierno, establecido en el norte del país, de mayoría musulmana, y el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán SPLA, proveniente del sur y de mayoría cristiana.

Actualmente, el Gobierno de Sudán está controlado por el Partido del Congreso Nacional, del presidente Omar Hasan al Bachir, acusado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Monseñor Mazzolari, resaltó la mediación de la Iglesia en el conflicto: “Desde el inicio hemos dicho al gobierno nuestro parecer respecto a lo que consideramos un verdadero y proprio genocidio en el caso de Darfur”.

“Pero nuestra palabra no ha sido escuchada, y seguimos buscando ejercer una influencia constructiva, aunque con mucha dificultad”, señaló el prelado.

A pesar de ser una población altamente golpeada por la pobreza, monseñor Rumibek habla de una pobreza mayor: “La falta de identidad. Una identidad que no ha sido permitida, desde siglos, en esta condición de un gobierno islámico que oprime la población del sur, (de mayoría cristiana), una población que quiere descubrir la propia identidad y llegar al punto de tomarse la responsabilidad del proprio destino”.

La Iglesia en Sudán, aunque pequeña, ha realizado innumerables esfuerzos por ser mediadora del conflicto en este país. Durante estos años de guerra ha realizado diversos llamados a que se haga un cese al fuego y su conferencia episcopal ha reforzado la comisión para la Justicia y la Paz.

“Dios nos llama a arrepentirnos de los numerosos pecados que hemos cometido contra Él y contra nosotros mismos”, dijo el arzobispo de la diócesis de Juba, monseñor Paolino Lukudu Loro en una carta pastoral sobre las próximas elecciones.

“En particular en el sur de Sudan: tribus contra tribus, asesinatos, secuestros, corrupción. Debemos expiar estos pecados con oraciones y buenas acciones”, señaló el plelado.

Una visita ad limina que abre las expectativas a los obispos en este país. “Esperamos que el Vaticano con su voz pueda verdaderamente hacer un llamado a los gobernantes de Sudán para un camino sereno hacia las elecciones y para una verdadera consolidación de la paz”, concluyó Mazzolari .

Por Carmen Elena Villa



Georgia: el ecumenismo puede derrotar al secularismo

TBLISI, miércoles 10 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Para combatir el secularismo que se difunde cada vez más, es fundamental que católicos y ortodoxos colaboren.

Así lo afirmó monseñor Giuseppe Pasotto, Administrador Apostólico del Cáucaso, a la asociación caritativa internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), explicando cómo, para la Iglesia católica en Georgia, es fundamental la promoción del ecumenismo en el país.

«La misión fundamental de la Iglesia es trabajar por el ecumenismo, y el entendimiento con la Iglesia ortodoxa”, declaró.

A pesar del buen entendimiento entre católicos y ortodoxos, el prelado reconoció que puede haber tensiones en las zonas rurales.

“Para la minoría católica hay un conflicto con la mayoría ortodoxa. Los católicos no son tratados de la misma forma tanto en la escuela como en el ámbito laboral. El problema no es abierto, está oculto – pero es real”.

En esta situación, algunas familias católicas bautizan a sus hijos según el rito ortodoxo para darles más oportunidades en la vida.

“El gran objetivo es la unidad arraigada en la fe”; “alcanzarla es sólo cuestión de tiempo”, constató el obispo. “El mensaje de Cristo es ut unum sint – y es también mi lema episcopal”.

Fidelidad a la fe

Según el prelado, todas las confesiones en el país están afectadas por la globalización. “Ha habido un gran aumento del secularismo a causa de Internet y del crecimiento de las tecnologías de la comunicación. Ha comenzado a infiltrarse en las personas, un poco como el veneno en nuestro espíritu – el veneno del secularismo y del materialismo».

«Estoy preocupado por el hecho de que los jóvenes no saben resistir a la tentación”, confesó.

Si Georgia fue uno de los primeros países en adoptar el cristianismo, en el siglo IV, los valores históricos podrían ser erosionados.

«Georgia es muy consciente de su herencia cristiana, porque la fe cristiana está en su corazón”, observó. “Aunque hubo un periodo difícil bajo el régimen soviétivo, el pueblo permaneció fiel a su religión – no permitió al régimen soviético que la eliminara de su propio corazón”.

A pesar de esto, existe “un gran peligro”, representado por “el cambio de mentalidad de la gente hacia el materialismo, que es un problema que afecta a católicos y ortodoxos”.

Importancia de la catequesis

La catequesis, subrayó monseñor Pasotto, será fundamental para ayudar a la gente a conocer más su fe.

Por esto, “una gran tarea de la Iglesia” es precisamente la de “crear una buena base a través de la catequesis”, porque la gente “necesita conocer más l fe y la Biblia”.

“Queremos ver la fe más arraigada en el corazón del pueblo – comentó –. Queremos que la gente sea más consciente de los valores morales y los viva en la vida cotidiana”.

El prelado agradeció a AIN por el apoyo que proporciona a los proyectos pastorales, como campos de verano con cursos de catequesis para niños y ayudas a las monjas.

“Es muy difícil encontrar fondos para estos proyectos”, admitió. “Se pueden encontrar ayudas para proyectos sociales, pero no para proyectos pastorales”.

Neville Kyrke-Smith, director nacional de AIN Gran Bretaña, que ha visitado a las comunidades cristianas en Georgia, señaló que “Georgia es fundamental, tanto a nivel político como religioso. Esta región debe evitar ser balcanizada y destruida por el nacionalismo o por la intervención post-soviética”.

“El apoyo de AIN a los proyectos pastorales es vital para sostener la esperanza cristiana en este histórico país cristiano – añade –. La comprensión ecuménica y la construcción de puentes de diálogo son esenciales”.