(ZENIT Noticias / Roma, 28.06.2026).- Una de las instituciones cívicas más emblemáticas de Estados Unidos ha decidido honrar a una figura cuya influencia trasciende las fronteras estadounidenses. El 3 de julio, el Papa León XIV recibirá la Medalla de la Libertad del Centro Nacional de la Constitución, una distinción otorgada a personas cuyas vidas han impulsado la causa de la libertad en todo el mundo.
La ceremonia, que se celebrará en el Independence Mall de Filadelfia —donde se redactaron tanto la Declaración de Independencia como la Constitución de Estados Unidos—, tendrá lugar en vísperas de las celebraciones del 25 aniversario de la nación. En lugar de viajar a Estados Unidos, el Papa se dirigirá a los asistentes mediante un mensaje de vídeo en directo desde el Vaticano, que se transmitirá simultáneamente a los presentes y al público en línea.
El premio reconoce la larga trayectoria de León XIV en defensa de la libertad religiosa, la libertad de conciencia y la libertad de expresión, principios que ocupan un lugar central en la tradición constitucional estadounidense a través de la Primera Enmienda. Los organizadores describieron la labor del Pontífice como una defensa global de los derechos que trascienden los sistemas políticos y las fronteras nacionales, afectando tanto a creyentes como a no creyentes.
Establecida en 1988 para conmemorar el bicentenario de la Constitución de los Estados Unidos, la Medalla de la Libertad ha sido otorgada anteriormente a figuras de renombre internacional como Nelson Mandela, Mijaíl Gorbachov, Kofi Annan y el Dalai Lama. La elección de León XIV marca un hito histórico, no solo por ser el primer Papa en recibir este honor, sino también porque refleja el creciente reconocimiento de la libertad religiosa como pilar fundamental de la dignidad humana y la vida democrática.
Esta elección tiene un simbolismo particular dada la propia biografía del Papa. Nacido como Robert Francis Prevost en Chicago, educado en la Universidad de Villanova y posteriormente misionero y obispo en Perú, León XIV encarna una singular combinación de raíces estadounidenses y una amplia experiencia pastoral en América Latina. Desde su elección en mayo de 2025, tras la muerte del Papa Francisco, ha enfatizado repetidamente el diálogo interreligioso, la convivencia pacífica y la protección de la libertad de conciencia.
El evento de Filadelfia destacará estos temas a través de un programa con un marcado carácter interreligioso. Líderes cívicos y religiosos de las comunidades cristiana, judía y musulmana reflexionarán sobre la importancia perdurable de la libertad religiosa en la sociedad contemporánea. Entre los participantes se encuentran el arzobispo Nelson J. Pérez de Filadelfia, el imán Quaiser D. Abdullah, la reverenda Carolyn C. Cavaness, el reverendo Luis A. Cortés Jr. y la rabina Jill L. Maderer, junto con otros representantes de la comunidad y actuaciones musicales de coros católicos locales.
La ceremonia también ilustra un aspecto a menudo pasado por alto de la tradición constitucional estadounidense. Si bien los debates sobre la libertad religiosa suelen centrarse en disputas legales, la Primera Enmienda protege no solo el libre ejercicio de la religión, sino también la libertad de conciencia misma: el derecho de las personas a buscar la verdad, practicar su religión según sus convicciones o rechazar cualquier afiliación religiosa sin coacción. Es precisamente esta comprensión más amplia de la libertad la que, según los organizadores, el testimonio público del Papa ha contribuido a impulsar.
A pesar de recibir uno de los honores cívicos más prestigiosos de Estados Unidos, León XIV no estará presente en persona. El Vaticano ya confirmó que no viajará a Estados Unidos en 2026, a pesar de las invitaciones de líderes políticos. En cambio, al día siguiente de la ceremonia en Filadelfia, se espera que el Pontífice esté en la isla italiana de Lampedusa, puerta de entrada mediterránea donde miles de migrantes llegan en busca de seguridad y oportunidades en Europa.
El contraste es impactante. En Filadelfia, el Papa será homenajeado por defender las libertades fundamentales. En Lampedusa, estará en una de las fronteras más visibles de la vulnerabilidad humana en el mundo. Juntos, ambos eventos ofrecen un retrato revelador de un pontificado que busca conectar los ideales constitucionales con realidades humanas concretas, vinculando el lenguaje de los derechos con la vida de quienes más dependen de ellos.
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