Mons. Víctor Manuel Fernández, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Foto: AICA

Educadores, padres y elefantes

Que sucesos de atroz crueldad susciten impresión, incluso en los medios de comunicación, es señal inequívoca de cuánto de bueno se agita, a pesar de un entumecimiento adictivo, en el corazón humano. Que luego, en la ola de la atención comunicativa, la sobriedad y la reflexión se vean superadas por el ruido de los contrastes y la instrumentalización es quizá inevitable.