Jamaica: Misionero canadiense bárbaramente asesinado

Había recibido amenazas por su labor a favor de los campesinos

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ROMA, 24 junio 2001 (ZENIT.org).- La Compañía de Jesús acaba de confirmar el bárbaro asesinato del sacerdote Martin Royackers s.j, misionero en Jamaica.

El padre Royackers, de nacionalidad canadiense, había denunciado el 17 de junio, en una eucaristía, el clima de violencia que impera en el país. Desde comienzos del año, han perdido la vida 453 personas en la isla caribeña, entre ellos tres sacerdotes.

«Esto me podría suceder también a mí –dijo a su comunidad– y, si sucede, deseo que me entierren entre mi gente».

Cuatro día después, el jueves 21 por la mañana, el jesuita canadiense de 41 años, fue encontrado sobre un charco de sangre, con una bala en el corazón, en la casa parroquial de la Iglesia de Santa Tereesa. en Annotto Bay, una pequeña ciudad del noreste de Jamaica.

«Se dedicaba completamente a la gente y no se cuidaba mucho de sí mismo. Esto hacía que no le preocupara tanto la comida o el vestido. Estaba siempre con la gente», dijo el ayudante del padre Martin, el diácono Fernandopulle, sollozando mientras hablaba.

Junto al padre Jim Webb s.j., superior regional de Jamaica, el padre Martin estaba comprometido en un proyecto de desarrollo que pretendía, entre otras cosas, utilizar tierras en desuso del Gobierno para producir alimentos. Se trata del Proyecto de Desarrollo Rural de Santa María (SMRDP), un esfuerzo conjunto de la población local, los jesuitas canadienses, y la CIDA (la agencia oficial de desarrollo canadiense).

A principios de junio, la oficina del SMRDP recibió una llamada telefónica amenazando de muerte a los dos jesuitas que la dirigen por haber pedido al gobierno los 60 acres de tierra para la agricultura local. La policía de Jamaica, una vez informada, advirtió a los padres que tomaran en serio la amenaza.

El padre Martin había nacido el 14 de noviembre de 1959. Entró en la Compañía de Jesús en 1978, fue ordenado en 1988 y realizó sus últimos votos en 1999.

El arzobispo de Kingston, monseñor Edgerton Clarke, ha expresado públicamente el luto de la comunidad católica al perder un sacerdote tan valioso de una manera tan dramática.

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ZENIT Staff

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