El Papa defiende el derecho de los enfermos de sida a tratamientos adecuados

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Envía una carta a la Asamblea de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA

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NUEVA YORK, 26 junio 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha escrito una carta al secretario de las Naciones Unidas, Kofi Annan, para pedir que se respete el derecho a la salud de los enfermos de países pobres que no tienen acceso a los tratamientos para combatir el sida.

En vísperas de la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas, dedicada a la pandemia del VIH/SIDA, que se celebra en la sede de Nueva York, del 25 al 27 de junio, en vísperas de salir a Ucrania, el Papa cogió papel y pluma para exponer a los participantes en la asamblea dos preocupaciones que le suscitan la situación actual de buena parte de los 36 millones de enfermos a causa del virus.

La primera preocupación del Papa en la misiva, hecha pública hoy por la Sala de Prensa de la Santa Sede, es «la transmisión del VIH/sida de la madre al niño», «cuestión sumamente dolorosa».

«Mientras en los países desarrollados, gracias a terapias adaptadas, se logra reducir sensiblemente el número de niños que nacen con el virus –explica–, en los países en vías de desarrollo, en particular en África, quienes vienen al mundo con la infección son muy numerosos, lo cual constituye un grave sufrimiento para las familias y la comunidad».

Las lágrimas de los huérfanos del sida, exhorta el Papa, deben conmover a la conciencia de la comunidad internacional.

La segunda preocupación del pontífice es «el del acceso de los enfermos de sida a los tratamientos médicos y, en la medida de lo posible, a las terapias anti-retrovirales».

Constata que «los costes de estos medicamentos son excesivos, a veces incluso exorbitantes, para las posibilidades de los ciudadanos de los países más pobres».

Se trata de una cuestión complicada, reconoce, pues «comprende diferentes aspectos económicos y jurídicos, entre los que se encuentran ciertas interpretaciones del derecho a la propiedad intelectual».

Ahora bien, el pontífice, citando la doctrina social de la Iglesia, defiende el derecho a la salud de todo hombre, fundamentado en el principio del destino universal de los bienes de la tierra.

De este modo hace un llamamiento: «Pido a los países ricos que respondan a las necesidades de los enfermos de sida de los países pobres con todos los medios disponibles, para que estos hombres y mujeres, probados en su cuerpo y en su alma, puedan tener acceso a las medicinas que necesitan para curarse».

El obispo de Roma apoya decididamente en la misiva los objetivos que se plantea la reunión de la ONU, que busca elaborar un programa internacional orientado a la prevención y al tratamiento de la enfermedad.

Asimismo, el pontífice aplaude la iniciativa de Kofi Annan de crear un Fondo mundial «sida y salud», que busca recoger entre 7 y 10 mil millones de dólares para prevenir y atender a las víctimas del sida en los países pobres, y hace un llamamiento para que el objetivo se alcance cuanto antes. Hasta ahora, la ONU ha recibido sólo 528 millones.

Por último, el pontífice considera que el sida no es sólo un desafío sanitario, sino también moral. Por eso, añade, la comunidad internacional, «en la lucha contra la epidemia, tiene que inspirarse en una visión constructiva de la dignidad del hombre e invertir en la juventud, ayudándole a que crezca en una madurez afectiva responsable».

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ZENIT Staff

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