Espaldarazo de Juan Pablo II al nuevo maestro general de los Dominicos

Fray Carlos Azpiros le presentó las conclusiones del Capítulo general

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CASTEL GANDOLFO, 30 agosto 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II recibió este jueves en la residencia pontificia de Castel Gandolfo al recién nombrado maestro general de la Orden de los Frailes Predicadores (Dominicos), el fraile argentino Carlos Azpiros Costa, de 44 años.

El líder número 86 de esta familia religiosa fue elegido en el Capítulo general número 287 de la historia de la Orden, que se celebró en Providence (Estados Unidos) del 10 de julio al 8 de agosto pasado.

Los doscientos delegados, procedentes de 102 países, divididos en comisiones, afrontaron argumentos tan decisivos como la globalización, la vida comunitaria, la espiritualidad, el compromiso con las periferias del mundo, el diálogo entre las religiones, y los derechos humanos. Se prestó particular atención a la presencia de la orden en África y China.

Al final se ha redactado un documento de líneas guía, «Humanizar la globalización», que fue aprobado por el Capítulo.

El padre Azpiros Costa sustituye en la guía de la Orden fundada por Santo Domingo de Guzmán en 1216 al fraile inglés Timothy Radcliffe.

Actualmente hay 6.325 religiosos dominicos. Su número es superior en los países industrializados: 800 en Estados Unidos, 1.222 en Europa Nordoccidental y Canadá, 678 en España, 599 en los demás países del Sur de Europa, y 814 en el Este de Europa.

Su presencia está aumentando, sin embargo, en América Latina y el Caribe, donde hoy día ya hay 1.100 dominicos, en África (325) y en Asia y Oceanía (713).

El hilo conductor del Capítulo ha sido el testimonio cristiano en un mundo globalizado, en el que se siente el fuerte peso de la mentalidad propia del liberalismo económico, y en particular, la capacidad para hacer cada vez más transparente y eficaz la vida comunitaria para que sirva de signo para los hombres y mujeres del siglo XXI.

En una entrevista publicada por el noticiero del Capítulo general, el padre Carlos Azpiros Costa se pregunta si la vida consagrada constituye hoy un límite. «Para mí –responde–, la vida consagrada significa algo así como tener los dos pies en la tierra, pero sin techo por encima de nuestras cabezas».

«Algunos piensan que la vida consagrada nos encierra –añade–. ¡Nada de eso! Sin techo significa que no existen límites por arriba, pero debemos estar bien enraizados en la realidad. Y yo creo que recibir esto es un don de Dios. La tentación hoy es la alienación del mundo –pues ciertas personas no aman el mundo tal como se les presenta– e intentan huir del mundo».

«Tenemos los pies en el mundo –concluye–, pero con horizontes amplios, sin techo alguno por encima de nuestras cabezas, sin muros que aprisionen, sino marchando hacia delante, con Domingo. Pienso que muchos jóvenes deberían conocer el gran reto de predicar como dominicos».

En particular, durante el Capítulo se habló de la importancia de que la Orden se establezca en China, reforzando la presencia en Taiwán, mientras no es posible la presencia en China continental.

El próximo Capítulo general se celebrará en Cracovia (Polonia) en el año 2004.

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ZENIT Staff

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