Sudáfrica: Abiertas las dos primeras Casas del Niño

Gestionadas por la organización «Apoyo Familiar», surgida en Argentina

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JOHANNESBURGO, 18 diciembre 2001 (ZENIT.org).- «Apoyo Familiar» ha abierto en Sudáfrica las dos primeras Casas del Niño, una en Soweto-Kliptown y la otra en Normakizwe Dube, en Alexandria, Johannesburgo.

Feisal Gathoo, el tesorero de la institución, explica: «Hay una guardería que da de comer a los niños más pobres entre los pobres. Pero no tienen libros, sillas, mesas, juguetes o comidas básicas para niños que están muriendo de hambre. «Apoyo Familiar» ha decidido ayudarlos y hacer de éste nuestro segundo centro. El área donde se ha podido abrir la casa es extremadamente pobre».

La otra Casa del Niño en Bramley-Alexandria ya tiene 50 niños que cuentan con una oportunidad de tener un futuro con dignidad. Dice Norma Dube, su responsable: «El hogar que abrí está cerca del pueblo más pobre, donde la mayoría de la gente tiene trabajos informales, vendiendo verduras, ropa de segunda mano. En estas chabolas, hay un alto nivel de criminalidad, hay adictos a las drogas, alcohol y goma (cola); provocando violencia familiar, abusos y violaciones».

«Comencé con dos familias –explica– pero pronto descubrí que cuando uno abre un centro así, las puertas nunca se cierran. Los padres traen a sus niños desde todos los lugares y no puedes decirles que no».

Ha comenzado también a trabajar con un grupo de mujeres del lugar deseosas de aprender. «De este modo –cuenta Dube–, les estamos enseñando a coser sábanas, hacer cubiertas de sillas, cortinas, sobrecamas, almohadas, ropa para los niños, que vendemos, y con los cuales conseguimos dinero para la Casa del Niño».

«Apoyo Familiar», que fue recientemente nominada para el Premio Nobel de la Paz 2002 por el Parents Forum, de Cambridge, nació en Argentina, en 1983, por deseo de Ana Mon, abogada y madre de cinco hijos , miembro de la Federación de Matrimonios del Movimiento de Schoenstatt.

«Apoyo Familiar» es una asociación privada, apolítica y ecuménica. En 1985 nació la primera Casa del Niño «Esperanza» en La Plata, Argentina. De este modo se inició un camino de prevención de chicos en la calle y promoción de las propias familias en estas Casas del Niño. Se atiende a los chicos de familias necesitadas, desde los 3 años hasta la salida laboral, mientras los padres trabajan. «Apoyo Familiar» actúa sin cortar el vinculo promocionando a la familia.

La Confederación Internacional Apoyo Familiar (C.I.A.F) es hoy una organización internacional con centros autónomos en Argentina, Uruguay, México, Venezuela, Sudáfrica, India, que trabajan con niños extremadamente pobres y sus familias, a través de hogares diurnos, talleres y microempresas.

El primer objetivo es la prevención: «Trabajamos antes de que lleguen a las calles –dice Ana Mon–. Evitamos que lleguen a padecer malnutrición, ausencia de la escuela, consumo de drogas, alcoholismo, sida, violencia, tráfico de órganos, prostitución, abuso. Queremos apoyar a la familia y ayudarles a luchar por un futuro mejor».

La Confederación Internacional de Apoyo Familiar se propone proveer servicios para todos los miembros de las familias en necesidad, centrándose especialmente en los muchos niños pequeños que son forzados a estar en la calle.

«Apoyo Familiar» ( http://www.ciaf.org.ar) busca ahora financiación para abrir cuatro nuevos centros africanos en Malawi, Zimbabwe, Zambia y Kenya.

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ZENIT Staff

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