Monseñor Karlic: El problema de Argentina es ante todo moral

Corrupción: factor clave de la crisis; constata el presidente del episcopado

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BUENOS AIRES, 21 diciembre 2001 (ZENIT.org).-
En medio de la dramática situación que atraviesa Argentina, se ha elevado la voz del presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Estanislao Karlic, para invitar a líderes políticos y a todos los ciudadanos a dejar «de lado todas las actitudes mezquinas» y diagnosticar las raíces de la crisis.

Al cierre de esta edición, los desórdenes ocurridos en las 48 horas anteriores habían llevado a la dimisión del presidente Fernando De la Rúa y provocado 26 muertos y más de 400 heridos.

La jornada del jueves, terminó, en el centro de Buenos Aires, con seis muertos y 185 heridos tras la represión policial que duró ocho horas, y que siguió a los saqueos de los supermercados y a las manifestaciones populares.

En el dramático «jueves negro», monseñor Karlic, arzobispo de Paraná, dirigió un breve pero sentido mensaje «a todos los sectores de la vida social, especialmente a los dirigentes políticos, gremiales, medios de comunicación» a «crecer en la solidaridad comprometida y la generosidad en la construcción de la paz dejando de lado todas las actitudes mezquinas que corrompen nuestra convivencia».

En declaraciones concedidas este viernes a Radio Vaticano, el prelado reconoce que se ha llegado a esta situación como fruto de una serie de injusticias y errores.

«Las medidas de los dirigentes no han sido sabias y no han sido entendidas –añade–. Creo que el problema más grave de Argentina es la falta de confianza del pueblo en sus dirigentes».

«Es un problema político –sigue explicando–, pero en el fondo es un problema moral, pues hay una corrupción generalizada en el ámbito político, económico, en la vida social. Eso ha destruido el tejido de la sociedad».

«Nosotros afirmamos –dice Karlic en nombre de los obispos– que sin una conversión moral volverán los problemas. Esperamos que la gente no crea que la solución consiste sólo en que se haya ido el presidente y sustituirlo por otra persona. Es necesario que los dirigentes encuentren las medidas necesarias y se ganen el corazón del pueblo, su confianza».

Por lo que se refiere a los enfrentamientos violentos, monseñor Karlic explica que la Iglesia católica se ha movilizado, en primer lugar a través de Cáritas, y ha hablado con los dirigentes para evitar los saqueos.

«Hemos llamado a la unidad y a la reconciliación y, como dice el Papa, no se puede lograr esto sin justicia y sin perdón», concluye el presidente del episcopado.

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ZENIT Staff

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