Cardenal Kasper: Deshielo con el patriarcado de Moscú y la Ortodoxia

Habla el presidente del Consejo para la Unidad de los Cristianos

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ROMA, 24 enero 2002 (ZENIT.orgAvvenire).- El cardenal Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de Cristianos, de 68 años, alemán, estaba realmente satisfecho en Asís, durante esta Jornada que se ha convertido en el encuentro interreligioso más representativo de todos los tiempos.

Ha sido también el encuentro pancristiano más importante, algo que no pudo lograr Juan Pablo II durante el Jubileo del año 2000. En Asís estaban presentes por primera vez muchos patriarcas y metropolitas de las Iglesias ortodoxas, entre otros el vicario del Patriarcado ruso, quien hasta ahora no había participado en las convocatorias del obispo de Roma.

–El encuentro de Asís tiene lugar tras los atentados en Estados Unidos, ¿cuál es el mensaje que deja a los creyentes?

–Cardenal Kasper: El problema es el fundamentalismo referido al Islam ciertamente. Pero no sólo el Islam. Todas las religiones advierten la amenaza del fundamentalismo y se sienten implicadas en el conflicto abierto tras el 11 de septiembre. Quien es religioso se encuentra, por decirlo así, en primera línea contra los terroristas que matan en nombre de Dios. De aquí la importancia de un gesto como el de Asís, donde los líderes de las religiones de todo el mundo testimonian su común voluntad de paz confiándose a la oración.

–Mientras tanto, hablan las armas, la guerra iniciada tras el 11 de septiembre continua. ¿Cuál es su juicio?

–Cardenal Kasper: Hay un sacrosanto derecho a defenderse del terrorismo, como ha reclamado el Papa junto a varios episcopados. Es una lucha legítima que sin embargo debe responder a precisas reglas morales y jurídicas. Existe el riesgo de que el conflicto se extienda, se habla de una posible guerra contra otros países tras Afganistán, hay una situación incandescente en Tierra Santa. Todo esto es muy peligroso. Hace falta que los responsables políticos sepan afrontar las raíces de los conflictos, combatiendo las injusticias, además del terrorismo. Como decía san Agustín, la paz es «tranquilitas ordinis» y, por tanto, el uso de la fuerza debe limitarse a este fin. Y, en la situación actual, hay que prestar mucha atención a no humillar a los musulmanes y su cultura.

–De hecho, el Islam hoy es visto como una amenaza…

–Cardenal Kasper: El Islam no es un bloque único, tiene muchas caras… No se puede hablar en términos generales que acaban por convertirse en genéricos. Junto a las tendencia agresivas, hay también un Islam moderado; junto a la proclamación de la guerra santa, hay también enseñanzas pacíficas en el Corán. Hay que apoyar las tendencias pacíficas y moderadas del mundo musulmán, sin ceder a la tentación del choque entre culturas que puede tener sólo resultados nefastos.

–Por tanto, ¿no hay alternativa al diálogo con el Islam?

–Cardenal Kasper: Ciertamente no es un diálogo fácil, a veces cuesta encontrar interlocutores, en parte porque en la religión islámica no existe una autoridad única y reconocida por todos. Pero no hay otro camino. El Islam está en medio de nosotros y presenta grandes problemas de integración y convivencia porque tiene una fuerte identidad cultural. El problema es que los cristianos de Occidente no siempre son conscientes de la suya. Una identidad fuerte está abierta a los otros, esta es la base de un auténtico diálogo.

–En Asís han estado presentes por primera vez muchos patriarcas y metropolitas de las Iglesias ortodoxas. Ha participado también el vicario del Patriarcado ruso. ¿Se derrite el hielo entre el Vaticano y el Oriente ortodoxo?

–Cardenal Kasper: Digamos que está en curso el deshielo, aunque los problemas permanezcan. Ciertamente el gesto de Asís da un ulterior impulso al diálogo ecuménico: todos los cristianos han comprendido bien que la paz exige un testimonio de unidad. Pero aparte de esto hay muchas otras señales que indican la voluntad de las Iglesias ortodoxas, en su mayoría, de proseguir por el camino del ecumenismo.

–No han respondido a la llamada los ortodoxos de Grecia…

–Cardenal Kasper: El arzobispo de Atenas Christodoulos nos ha escrito una carta muy cordial y afectuosa explicando las razones que le impiden enviar una delegación a Asís pero asegurando su cercanía espiritual. La histórica visita de Juan Pablo II a Atenas en mayo pasado ha dejado la señal, muchas hostilidades han caído. Cierto, no es fácil superar de golpe todas las resistencias.

–Hoy en Asís todas las religiones se han comprometido a no usar nunca el nombre de Dios por razones de violencia. ¿Qué significado tiene semejante pronunciamiento?

–Cardenal Kasper: Tiene un gran significado para la opinión pública mundial. Los creyentes, de cualquier creencia religiosa, se deben sentir interpelados directamente y también quien no cree debe confrontarse con el gesto de Asís. Es un compromiso solemne y formal que se confía a la oración y puede cambiar el curso de los acontecimientos. Porque, no lo olvidemos, la paz empieza en el corazón del hombre, cuando se deja tocar por Dios.

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ZENIT Staff

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