El Papa junto a las víctimas y familiares del incendio en Lagos (Nigeria)

La prensa habla de dos mil muertos en la explosión de un arsenal militar

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CIUDAD DEL VATICANO, 29 enero 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha expresado públicamente su pésame por el dantesco incendio de un cuartel y arsenal militar en Lagos (Nigeria), acaecido en la noche del domingo, en el que según la prensa local habrían perdido la vida al menos dos mil personas.

En un telegrama enviado en su nombre por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado vaticano, al arzobispo de la ciudad, monseñor Anthony Okogie, el Papa expresa «a todos los afectados por la tragedia la seguridad de su cercanía en la oración».

«Encomienda los fallecidos al amor misericordioso del Dios todopoderoso e invoca las bendiciones divinas de fuerza y consolación para sus familiares, los heridos y todos los que sufren pérdidas», añade el mensaje.

El pontífice alienta con su oración, por último, «a los que trabajan en las operaciones de rescate y a todos los que están ofreciendo asistencia a los supervivientes de ese terrible desastre».

Los periódicos locales, que hablan de unos dos mil fallecidos, citan el testimonio de personas que presenciaron el desastre y cuya versión contradice las estimaciones oficiales, que cifraron en unas 600 las víctimas mortales por el siniestro.

Según el cálculo del Gobierno, alrededor de 580 personas, en su mayoría niños, perecieron ahogadas al arrojarse a un canal cuando intentaban huir de las bolas de fuego y las explosiones causadas por el siniestro, mientras que una veintena habrían muerto calcinadas.

La Cruz Roja Nigeriana (CRN) ha lanzado una campaña para tratar de localizar a las miles de personas, buena parte de ellos menores, que se encuentran en paradero desconocido desde que ocurrió el siniestro.

Tras iniciarse el incendio, cientos de miles de personas fueron evacuadas o huyeron de sus hogares por temor a que los estallidos de las bombas de grueso calibre y misiles almacenados en el cuartel pudieran alcanzar zonas residenciales.

Muchos de esos habitantes han comenzado a regresar a sus domicilios y culpan al estamento militar de la catástrofe, al tiempo que han empezado a pedir compensaciones económicas por los daños sufridos.

Con más de diez millones de habitantes, Lagos es el centro financiero de Nigeria y la ciudad más poblada al sur del Sahara.

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ZENIT Staff

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