CIUDAD DEL VATICANO, 9 julio 2002 (ZENIT.org).- El hombre de Juan Pablo II para el diálogo ecuménico ha acogido positivamente la dura carta del patriarcado de Moscú en la que afirma exponer pruebas del proselitismo de la Iglesia católica en Rusia.
El cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, en una entrevista concedida este martes a Radio Vaticano, reconoce que, cuando las quejas se hacen concretas, entonces es posible comenzar a hablar y restablecer los contactos.
El purpurado alemán considera al mismo tiempo que las acusaciones que hace en su carta el metropolita Kirill de Smolensko y Kaliningrado, responsable de las relaciones externas de la Iglesia ortodoxa rusa (Cf. HREF=" http://www.zenit.org/spanish/visualizza.phtml?sid=22933">Zenit, 4 de julio de 2002) son fruto de malentendidos.
Por eso, anuncia su intención de invitar al metropolita Kirill a visitar el Vaticano para discutir con él sobre estas cuestiones.
«Desde el mes de febrero no se daba ningún tipo de diálogo directo con el patriarcado de Moscú. Ahora, hemos recibido esta carta, y esto es ya un signo de que podemos continuar por el camino del diálogo», afirma Kasper en la entrevista.
«Desde mi punto de vista --insiste--, otro punto positivo son las así llamadas pruebas "concretas" que parece ofrecer la carta sobre la cuestión del proselitismo. Era una petición precisa que habíamos presentado: "demostrad estas acusaciones, y entonces podremos discutir sobre los hechos mencionados"».
«Ahora esto se ha dado y esperamos que se pueda retomar el diálogo --añade--. Sabemos que será difícil y largo, pero al menos podemos recomenzar».
En la carta, el metropolita Kirill afirma que todo ruso, creyente o no, es un ortodoxo. El cardenal Kasper recuerda que la legislación de la Federación Rusa cita explícitamente cuatro religiones: ortodoxia, budismo, judaísmo, e islam. «Esto quiere decir que Rusia no es un país ortodoxo», aclara.
«También la Iglesia católica tiene raíces históricas en ese país --recuerda--. En tiempo de los zares, había católicos y diócesis. Ahora nuestra Iglesia vive un renacimiento, y tiene el derecho de existir. Si un ortodoxo o un no creyente quiere hacerse católico, no podemos echarle: es una cuestión de libertad religiosa».
Por lo que se refiere a la cuestión del proselitismo, Kasper revela que la Conferencia de Obispos Católicos de Rusia verificará cada una de las acusaciones.
«Ya desde ahora tenemos que decir que los hechos no parecen convincentes --explica--. Si una Congregación religiosa femenina se llama, por ejemplo, "Misioneras del Sagrado Corazón", el hecho de que el nombre incluya el término "misionero" no es una prueba para la acusación de proselitismo. La Iglesia misma es misionera, pero no hace proselitismo».
«Hay muchos hechos que nos son convincentes en esta carta, y sin embargo es posible entablar un diálogo --concluye--. La política de la Santa Sede con la Iglesia ortodoxa rusa es clara: queremos diálogo, queremos colaboración, rechazamos el proselitismo, queremos el ecumenismo, queremos promover la atención pastoral de nuestros católicos».
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Jul 09, 2002 00:00