Entre los objetivos que enuncia su «Carta fundamental», el Comité se propone trabajar por la promoción de los valores del mutuo respeto, de la dignidad humana, de la compasión, de la solidaridad y de la fraternidad universal entre todos los seres humanos sin distinción de raza, sexo, color, opinión o religión.

El Comité hace explícito su rechazo a la violencia y a la guerra como medio para solucionar los conflictos y se compromete a trabajar por el acercamiento, la paz y la armonía entre las diferentes comunidades religiosas en Bélgica.

Fue en enero del año pasado cuando tuvo lugar un primer encuentro, espontáneo y fraterno, en el convento de «Chant d’Oiseau». Después llegaron otras reuniones y progresivamente creció el deseo y la exigencia de constituir un grupo organizado.

En la última reunión del pasado diciembre, los participantes designaron a ocho representantes de las tres religiones y de diferentes comunidades para constituir el primer núcleo operativo.

El grupo fundador está integrado por cinco musulmanes de las comunidades marroquí y turca, dos franciscanos (hermana Hile Vantomme, fmm., y fray Vincenzo Brocanelli, ofm.) y un judío, presidente honorario del Consistorio de Bruselas.

La coordinación del grupo ha sido confiada al franciscano Brocanelli, ayudado por la secretaria Ait-Baala Latifa. Cada miembro ha asumido la responsabilidad de uno de los siguientes sectores de acción: jóvenes, mujeres, reflexión y comunicación.