Cuba: Comisión episcopal denuncia la detención de disidentes

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Aboga por «el debate público de ideas y el diálogo nacional»

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LA HABANA, 25 marzo 2003 (ZENIT.org).- La Comisión Episcopal Justicia y Paz de Cuba ha lamentado en un comunicado las detenciones de ciudadanos que disienten de la ideología oficial.

El pasado 18 de marzo, un comunicado oficial anunció la detención de varias decenas de personas por «conspiración» con Estados Unidos y en especial con el jefe de la sección de intereses estadounidense en La Habana, James Cason.

El anuncio desató una campaña de detenciones que ha alcanzado a más de 75 personas, en su mayoría disidentes, periodistas independientes y activistas de derechos humanos.

«Lamentamos profundamente –dice el comunicado de la Comisión Episcopal– que en nuestra Patria se estén usando métodos inapropiados para descalificar y detener a personas por el hecho de que piensen y actúen de manera diferente a la ideología oficial».

El comunicado de la Comisión, presidida por monseñor Adolfo Rodríguez, arzobispo emérito de Camagüey, ha sido publicado este lunes tras el encuentro ordinario de la Comisión celebrado el pasado fin de semana en esa ciudad.

La Comisión afirma «que no han de confundirse los métodos utilizados con las personas que delinquen y el modo de tratar con quienes disienten políticamente. En este último caso ha de ponerse en práctica el debate público de ideas y el diálogo nacional».

«El caso de la guerra en Iraq y en otros países del Oriente Medio es un ejemplo de lo que sucede cuando, por un lado, se desconocen los derechos de los ciudadanos y de los pueblos, se violan las resoluciones de la Naciones Unidas y, por otro lado, lo que ocurre cuando algunos países asumen unilateralmente lo que le corresponde a la comunidad internacional», afirma el comunicado.

«Reconocemos, asimismo –afirman los miembros de la comisión–, que debe ser salvaguardada la soberanía de cada país y que las demás naciones deben respetar los procesos internos de cada pueblo sin injerencias extrañas».

Publicamos a continuación el Comunicado íntegro de la Comisión episcopal.

COMUNICADO DE LA COMISIÓN EPISCOPAL JUSTICIA Y PAZ DE CUBA

La Comisión Episcopal Justicia y Paz de la Iglesia Católica en Cuba, ante las actuales circunstancias que vive nuestro país y el mundo, desea compartir las siguientes reflexiones:

1- Denunciamos el uso de la guerra para, supuestamente, solucionar los conflictos entre naciones y al interior de las mismas. Ratificamos nuestra convicción de que el diálogo, la negociación y el arbitraje de los Organismos Internacionales, son los caminos y los escenarios donde la justicia, el respeto a los derechos humanos y la convivencia pacífica deben ser preservados y promovidos. El caso de la guerra en Iraq y en otros países del Oriente Medio es un ejemplo de lo que sucede cuando, por un lado, se desconocen los derechos de los ciudadanos y de los pueblos, se violan las resoluciones de la Naciones Unidas y, por otro lado, lo que ocurre cuando algunos países asumen unilateralmente lo que le corresponde a la comunidad internacional.

2- Lamentamos profundamente, por otra parte, que en nuestra Patria se estén usando métodos inapropiados para descalificar y detener a personas por el hecho de que piensen y actúen de manera diferente a la ideología oficial.

3- Reconocemos que la sociedad y el Estado deben trabajar, mancomunada y perseverantemente, por erradicar los fenómenos de corrupción, el uso de drogas y otras desviaciones sociales. En este necesario trabajo, debemos buscar y solucionar las verdaderas causas y no sólo los efectos de estos fenómenos. Esto debe hacerse respetando siempre los derechos y la integridad que son inherentes a todas las personas, incluso a las que delinquen.

4- Consideramos, además, que no han de confundirse los métodos utilizados con las personas que delinquen y el modo de tratar con quienes disienten políticamente. En este último caso ha de ponerse en práctica el debate público de ideas y el diálogo nacional.

5- Reconocemos, así mismo, que debe ser salvaguardada la soberanía de cada país y que las demás naciones deben respetar los procesos internos de cada pueblo sin injerencias extrañas.

Elevamos nuestra confiada oración al Señor Jesucristo, Príncipe de la Paz, para que podamos edificar, entre todos, la deseada paz interior en el corazón de cada persona y la paz en nuestras familias, en nuestra sociedad y en el mundo entero.

Comisión Episcopal Justicia y Paz de Cuba
Camagüey, 23 de marzo de 2003.

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ZENIT Staff

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