El Papa pide a los jóvenes llevar «contracorriente» el mensaje de la Cruz

Celebra en el Domingo de Ramos la Jornada Mundial de la Juventud

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 abril 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II pidió este Domingo de Ramos a los jóvenes que no tengan miedo de ir «contracorriente» en el anuncio de la Cruz de Cristo, salvación redentora para todo hombre y mujer.

Ante más de 30.000 peregrinos, congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice comenzó la Semana Santa presidiendo la larga concelebración de la eucaristía, en la Jornada Mundial de la Juventud.

«Ciertamente el mensaje que comunica la Cruz no es fácil de comprender en nuestra época, en la que el bienestar material y las comodidades son propuestos y buscados como valores prioritarios», reconoció el Papa en la homilía.

«Pero vosotros, queridos jóvenes, no tengáis miedo de proclamar en toda circunstancia el Evangelio de la Cruz. ¡No tengáis miedo de ir contra la corriente!», exhortó.

Sus palabras fueron escuchadas también por miles de jóvenes reunidos en la puerta de Brandeburgo, en Berlín, en el contexto de la celebración en la que recibieron la Cruz de los jóvenes que recorrerá el país en preparación de las próximas Jornadas Mundiales de la Juventud, que se celebrarán en Colonia, en agosto de 2005.

La celebración comenzó con la procesión de los ramos de palma y de olivo, en una soleada mañana, y continuó después, como prevé la liturgia, con la lectura completa de la Pasión de Jesús.

El obispo de Roma dedicó su homilía precisamente a explicar, de manera especial a los chicos y chicas que le escuchaban, este misterio central del cristianismo.

«Jesús muere en la Cruz por cada uno y cada una de nosotros –afirmó–. La Cruz es, por tanto, el signo más grande y elocuente de su amor misericordioso, el único signo de salvación para toda generación y para la humanidad entera».

La celebración conmemoraba los veinte años de la entrega de la Cruz de los jóvenes en Roma. Así surgieron las Jornadas Mundiales de la Juventud que en estas dos décadas, en encuentros multitudinarios que se han celebrado cada dos años en varios continentes, han renovado la relación de la Iglesia católica con los jóvenes.

«Desde entonces la Cruz sigue atravesando numerosos países, en preparación de las Jornadas Mundiales de la Juventud –recordó el Papa–. Durante sus peregrinaciones ha recorrido los continentes: como una antorcha pasada de mano en mano, ha sido llevada de país en país; se ha convertido en el signo luminoso dela confianza que alienta a la jóvenes generaciones del tercer milenio».

Al concluir su homilía, repitió el mensaje que pronunció hace veinte años: «¡Os confío la Cruz de Cristo! Llevadla al mundo como signo del amor del Señor Jesús por la humanidad, y anunciad a todos que sólo en Cristo, muerto y resucitado, hay salvación y redención».

En la oración de los fieles se rezó por «la ciudad santa de Jerusalén, para que el Señor le conceda la paz, lleve a la reconciliación a los cristianos que viven en ella, la convierta en lugar de encuentro y diálogo para los creyentes en el único Dios».

El Santo Padre, que leyó la homilía con voz clara, comienza la semana mayor del cristianismo, durante la que presidirá en Roma las principales celebraciones litúrgicas, que culminarán con la vigilia de Pascua del próximo sábado y con la misa del Domingo de Resurrección, tras la cual pronunciará su mensaje de felicitación en más de cincuenta idiomas.

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ZENIT Staff

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