Los obispos mexicanos impulsan en su asamblea una «conversión pastoral»

Afrontan la falta de resultados en la transmisión de la fe

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MÉXICO, DF, martes, 20 abril 2004 (ZENIT.org).- Este lunes por la noche se inauguró la 77 Asamblea Ordinaria de la Conferencia del Episcopado México (CEM), en el marco de una definición de los obispos ante los importantes retos que enfrenta la Iglesia católica del país.

Los obispos estarán reunidos en la sede de la CEM en Lago de Guadalupe, Estado de México, hasta el próximo viernes. La orden del día de la Asamblea contempla la presentación del trabajo a realizar por las nuevas comisiones, nombradas apenas en noviembre del 2003.

El presidente de la Conferencia de la CEM, José Guadalupe Martín Rábago, obispo de León, hizo un cuestionamiento profundo sobre el papel de los obispos y los laicos en la difusión y puesta en práctica de los documentos pastorales que ha emitido el episcopado y que, prácticamente, han permanecido sin transformar la realidad del país con el segundo mayor número de católicos del mundo.

La acción pastoral –añadió Martín Rábago– ni ha sido eficaz ni ha sido exitosa la transmisión de la fe. Ha habido, dijo, escaso compromiso de los sacerdotes y los fieles laicos para hacer realidad proyectos pastorales que tocan todas las áreas de la vida de México, una nación lastrada por la corrupción en todos los órdenes, y sumida en la pobreza extrema en cerca de 40 millones de seres humanos, donde la Iglesia católica representa la institución con mayor credibilidad entre los 104 millones de mexicanos que hoy habitan el país (más diez millones en Estados Unidos).

Martín Rábago precisó que estos documentos, fruto de la reflexión pastoral, corren peligro de convertirse en «letra muerta» si los mismos obispos no los asumen como suyos. Los obispos, añadió, «no somos burócratas al servicio de las cosas sagradas; estamos, o debemos estar inspirados en el modelo de Cristo».

Lanzó un llamado urgente para evitar caer en un trabajo pastoral meramente funcional, sobre todo cuando en el ambiente se perciben signos de indiferencia religiosa, analfabetismo religioso y eclipse de la moral, sobre todo en lo que se refiere a los actos de carácter legislativo.

La Iglesia, dijo el obispo Martín Rábago, debe leer con urgencia y a la luz de la fe, los acontecimientos de México y, sobre ellos, proponer pastorales concretas. La conversión pastoral –insistió– «no se limita al análisis de los medios y de los métodos, no pretende solamente verificar la eficacia de las estructuras; más bien, y de manera sustancial, está dirigida a la conversión de la Iglesia que anuncia la salvación a los hombres de hoy».

Los cambios culturales que está experimentando el país, fruto, en gran parte, del fenómeno de la globalización, están pidiendo a la Iglesia una mirada inteligente. «Son realidades que nos interpelan, que nos exigen no encerrarnos sólo en lo inmediato; nos piden una respuesta a una velocidad acorde a la rapidez de los cambios; se trata, hay que reconocerlo, de un difícil desafío».

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ZENIT Staff

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