Llamamiento de Juan Pablo II a la paz en Colombia

Un conflicto que ha dejado 300.000 muertos y millones de desplazados

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 25 abril 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II lanzó un sentido llamamiento a la paz en Colombia al elevar a la gloria de los altares a la primera beata de ese país, Laura Montoya (1874-1949), conocida como la «maestra de los indígenas».

Los tiempos en los que vivió la fundadora de la Congregación de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, recordó el Papa, «no fueron fáciles, pues las tensiones sociales ensangrentaban también entonces su noble patria».

«Inspirándonos en su mensaje pacificador, le pedimos hoy que la amada Colombia goce pronto de paz, de justicia y de progreso integral», imploró el Santo Padre.

Con más de 40 millones de habitantes, Colombia se desangrada por un conflicto interno de casi cuatro décadas entre el gobierno y los grupos guerrilleros de inspiración marxista que ha causado más de 300.000 muertos y millones de desplazados, repercutiendo enormemente en la sociedad y en la economía.

En su obra evangelizadora y de negociación en Colombia, la Iglesia católica está pagando un elevado precio de sangre. En los últimos diez años, al menos 57 representantes católicos, entre obispos, sacerdotes, religiosas, y seminaristas, han sido asesinados en el país.

En estos momentos el padre César Darío Peña García, de 42 años, párroco del poblado de Raudal, en la diócesis de Santa Rosa de Osos (noroeste del país), sigue secuestrado por un frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

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ZENIT Staff

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