Pakistán: La clausura de campos de refugiados exige más esfuerzos a los salesianos

QUETTA, domingo, 25 abril 2004 (ZENIT.org).- El anuncio de la retirada del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) de campos de refugiados afganos en Pakistán exigirá de los salesianos un mayor compromiso de asistencia a muchas de estas personas.

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Ruud Lubbers, alto comisionado ONU para los refugiados, anunció hace unos días, la clausura en el mes de septiembre de los 15 campos de refugiados en Pakistán que acogen a unos 200.000 afganos.

Don Peter Zago, salesiano que trabaja en los campos, ha confirmado que «el esfuerzo de los Naciones Unidas está dirigido a facilitar el retorno de aquellos afganos que acepten volver a su país».

Pero las «condiciones de inseguridad del país y la incertidumbre de encontrar casa y trabajo no animan a las personas que todavía prefieren permanecer y vivir en condiciones de pobreza en torno a las ciudades de Quetta y Peshawar», ha declarado a través de la agencia de noticias salesiana (ANS).

En estos dos centros los prófugos «encuentran posibilidades de trabajo manual, pequeños servicios a gente privada, agua y espacio para una tienda de campaña. Los más pequeños pueden pedir limosna y recoger desperdicios que las familias pueden aprovechar y reciclar».

Los salesianos siguen ayudando a estos niños ofreciéndoles tres horas de escuela por la mañana y una comida, mientras que por la tarde quedan libres para sus acostumbradas recogidas de desperdicios.

Añade don Zago: «La retirada de los servicios de las Naciones Unidas nos obliga a intensificar nuestros servicios. En el momento actual atendemos a 750 niños en nuestras dos escuelas salesianas (280 afganos y 470 cristianos) y otros 1800 pequeños estudiantes en tres escuelas distintas afganas (de las tribus Pashtun y Azara)».

En territorio paquistaní hay hoy más de 1.500.000 prófugos afganos, que han huido del país durante los últimos 25 años de guerras y desestabilización. Más de un millón residen en campos en la frontera entre Afganistán y Pakistán.

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ZENIT Staff

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