Visados e impuestos: Avanzan los acuerdos entre Israel y el Vaticano

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Según explican un portavoz franciscano y el ministro del Interior

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 15 septiembre 2004 (ZENIT.org).- La visita de este martes del ministro del Interior de Israel a Juan Pablo II, Avraham Poraz, ha puesto de manifiesto los acuerdos y divergencias que existen entre la Santa Sede y ese Estado sobre dos puntos específicos: los visados a religiosos y el régimen fiscal de las instituciones de la Iglesia.

El tema de los visados en meses pasados ha creado serios problemas a sacerdotes y religiosos y religiosas para poder desempeñar su ministerio en el país.

El padre David Jaeger, experto en cuestiones jurídicas de la Custodia franciscana de Tierra Santa, reconoce que lo que más le «disturba» de esta cuestión es «el secretismo de las normas utilizadas por el personal gubernamental para conceder o rechazar permisos de entrada o de permanencia para el personal eclesiástico».

En declaraciones a «Radio Vaticano» este miércoles, consideró que «el Estado de derecho exigiría la publicación oficial de las normas y de los procedimientos para que todos los conozcan y puedan utilizarlos en los contactos con el gobierno».

El ministro Poraz en una entrevista concedida a la misma emisora pontificia reveló que en su encuentro con el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, «le prometí que nuestro ministerio facilitará todos los procedimientos para permitir al clero venir con facilidad a Tierra Santa».

«Le expliqué que algunas de estas personas provienen de países que están en hostilidad con Israel. Por desgracia, no estamos en paz con nuestros vecinos y, si alguien viene por ejemplo de el Líbano, Siria o Jordania, tenemos que someterles a un cuidadoso control», informó. «Acordamos que, en algunos casos, el Vaticano recomiende a la gente para que estemos tranquilos, seguros de que no nos crearán problemas», añadió.

«De manera que, si recibimos una recomendación de Roma, significa que son conocidos por el Vaticano y que no son una amenaza. De este modo, seremos capaces de agilizar los controles de seguridad», prometió.

Por lo que refiere a la cuestión de los impuestos, el padre Jaeger aclaró que «la Iglesia no ha gozado nunca y nunca ha pretendido exenciones fiscales para obras o establecimientos comerciales de la Iglesia, si existen en Israel. Esto nunca ha sido un problema».

«Sin embargo, para las instituciones de carácter religioso y caritativo, la Iglesia siempre ha beneficiado de exención de impuestos sobre la propiedad. Todas estas exenciones fueron consolidadas por una ley de 1938», recuerda el franciscano.

«Ahora bien –informa–, hace menos de dos años, mientras tenían lugar las negociaciones para que entrara en vigor esta ley, el gobierno israelí la modificó para reducir drásticamente las históricas exenciones de la Iglesia, unilateralmente, antes incluso de negociar el acuerdo».

La visita a Roma del ministro israelí ha servido para dar pasos positivos en esta cuestión, según él ha revelado. En sus contactos con los representantes vaticanos «acordamos que las actividades comerciales, como tiendas, hoteles, o lo que sea, pagarán impuestos como las demás».

«Las iglesias, los lugares de oración estarán exentos de todo impuesto –añadió Poraz –. Las escuelas no tendrán que pagar nada. Por lo que se refiere a los monasterios, tendrán que pagar los servicios que reciben de los ayuntamientos, como el agua, la electricidad, o la limpieza…, pero no es un impuesto, es para cubrir los gastos».

El ministro israelí está convencido de que es muy importante «que mejoren las relaciones» entre e Vaticano e Israel.

«Sabemos que la Santa Sede tiene un gran interés por Tierra Santa. Israel y los lugares santos no son un lugar cualquiera –concluye–. Y nuestro objetivo y nuestro deber es dar acceso y permitir la plena actividad. Desde luego tenemos problemas de seguridad. Si se da un asedio de Belén, está claro que es difícil llegar allí. Pero mi objetivo es el de permitir que todas las Iglesias y todos los credos puedan actuar con la mayor libertad posible en Jerusalén».

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ZENIT Staff

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