Respuesta del episcopado brasileño al proyecto del gobierno de ampliar el aborto

«Tenemos necesidad de ser educados en la convivencia fraterna y no fratricida»

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BRASILIA, domingo, 12 diciembre 2004 (ZENIT.org).- La presidencia del episcopado brasileño considera que la solución a los problemas de las mujeres que atraviesan dificultades no pasa por la eliminación de los hijos que esperan.

«Tenemos necesidad de ser educados en la convivencia fraterna y no fratricida. El respeto por los indefensos y por la vida de los más débiles es xpresión de auténtica cultura y humanidad», ha afirmado en un comunicado el cardenal Geraldo Majella Agnelo.

El presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) ha reaccionado con estas palabras a las intenciones manifestadas por el gobierno brasileño de replantear la ley sobre el aborto.

La propuesta constituye uno de los aspectos del Plan Nacional para la Política por las Mujeres lanzado este miércoles por el gobierno. La revisión de la legislación tendría por objetivo ampliar los supuestos en los que se permite el aborto.

Actualmente la ley brasileña permite el aborto en caso de riesgo de vida para la madre y de embarazo causado por violación.

Este jueves, la ministra de la Secretaría Especial de Políticas para las Mujeres, Nilcéa Freire, afirmó que a partir de enero una comisión formada por el Gobierno, el Congreso y la sociedad civil, será encargada de de la revisión de la ley.

Ante la intención del gobierno de ampliar las posibilidades legales que permiten el aborto, «la presidencia de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, al igual que en otras ocasiones, vuelve a pronunciarse sobre el carácter inviolable del derecho a la vida de todo ser humano», afirma una nota del episcopado.

«Como hemos hecho en varias ocasiones, sobre todo este año, reafirmamos el principio ético del pleno respeto por la dignidad y por la vida del ser humano, independientemente del estadio de su desarrollo o de las condiciones en que se encuentra».

«Este principio, que es la base de todos los demás derechos de la persona –afirman los obispos– es fundamento y condición para una convivencia social digna, justa y solidaria».

Los prelados invitan a «promover una cultura de la vida y no de la muerte», pues el desprecio de la vida ha llevado «en el pasado y el presente a un aumento de la violencia, de la inseguridad, de la venganza, de los asesinatos, de los robos, del aumento de la miseria y del hambre».

«Que Dios nos ayude a comprender que sólo el amor por el prójimo, comenzando por el respeto por la vida, puede garantizar la auténtica paz», concluye el comunicado episcopal.

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ZENIT Staff

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