De la pedagogía de la vida a la de la santidad: beatificada la madre María Teresa de Jesús

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En el siglo María Scrilli, italiana, fundadora de Hermanas de Nuestra Señora del Carmelo

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FIESOLE, lunes, 9 octubre 2006 (ZENIT.org).- Desde su juventud siempre antepuso la voluntad de Dios a la propia: es un rasgo clave de la madre María Teresa de Jesús (en el siglo Maria Scrilli), beatificada el domingo en Fiesole (cerca de Florencia, Italia).

Presidió la ceremonia, por mandato del Papa, el cardenal Jose Saraiva Martins –prefecto de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos-, haciendo hincapié en la íntima unión con Dios y en la existencia cristocéntrica de la nueva beata, fundadora de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora del Carmelo.

Maria Scrilli nació en Montevarchi, en la provincia italiana de Arezzo, el 15 de mayo de 1825. Ingresó en 1846 en el monasterio de las Monjas Carmelitas de Santa Maria de’Pazzi en Florencia, pero posteriormente se inscribió en la Tercera Orden Carmelita y, al regresar a su localidad natal, inició su misión de educadora como directora de las Escuelas Normales Femeninas.

En su homilía –de la que se hizo eco la emisora pontificia-, el purpurado portugués indicó que la nueva beata, haciéndose don para el prójimo, advirtió la necesidad de ofrecer una sana educación a las jóvenes, sobre todo a las más necesitadas.

En 1854 fundó con algunas compañeras un nuevo Instituto religioso. Su objetivo: ser contemplativas y educadoras. En 1859, dada la particular situación política que atravesaba Italia, fue suprimida su fundación. Entonces la religiosa se trasladó a Florencia donde, con algunas antiguas compañeras, reconstituyó la comunidad en 1875.

La nueva beata quería para la mujer una preparación humana completa desde el punto de vista cultural, escolar y religioso, preparándola para un trabajo digno.

De ahí que la madre María Teresa pidiera a sus hijas espirituales, además de los habituales votos de pobreza, obediencia y castidad, un cuarto voto: «presentarse como utilidad del prójimo por medio de la educación moral cristiana y civil», mencionó el cardenal Saraiva.

La madre Maria Teresa de Jesús (Maria Scrilli) murió el 14 de noviembre de 1889.

Del contexto de la vida de la beata habló en los micrófonos de «Radio Vaticana» la vice-postuladora de su causa de beatificación, sor Maria Stella Marzano: «Su obra fue arrollada no sólo por la precariedad política, sino por un clima decididamente anticlerical y hostil, especialmente a la vida religiosa femenina».

Y es que «los políticos de Montevarchi, masones y anticlericales, de modo alguno querían monjas en el lugar, aún teniendo gran estima a la madre y a su obra educativa entre la juventud», aclara.

El rasgo principal de la nueva beata es que, «desde su juventud, siempre buscó la voluntad de Dios, anteponiéndola a la propia», cosa que le «guió a elecciones importantes, como la consagración a Dios, la salida del monasterio, la perseverancia en desear el Instituto», subraya sor Maria Stella Marzano.

«Nos muestra un itinerario que se puede expresar en la afirmación: “de la pedagogía de la vida a la pedagogía de la santidad”, por los rasgos característicos de su vocación al Carmelo y de educadora», sintetiza.

El cardenal Saraiva recordó, en su homilía en la ceremonia de beatificación de la religiosa, que en la espiritualidad de ésta, la adhesión a Dios en el camino de la cruz aparece como uno de los puntos fundamentales.

«Para nosotros, con frecuencia peregrinos extraviados en esta tierra, frente a las situaciones de nuestro tiempo, su experiencia nos sirve de estímulo para perseverar en la fidelidad al proyecto de Dios sobre nuestra vida, a estar atentos y diligentes con nuestros hermanos y hermanas», afirmó.

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ZENIT Staff

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