Benedicto XVI canoniza a cuatro santos

Lo dejaron todo para seguir a Cristo

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 15 octubre 2006 (ZENIT.org).- Los santos dejan todo para seguir a Jesús, explicó este domingo Benedicto XVI al proclamar la santidad de un obispo, un sacerdote, y de dos religiosas.

«Sus nombres serán recordados para siempre», dijo al presentarlos a la veneración de la Iglesia universal en la celebración que presidió en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Entre los nuevos santos se encuentra san Rafael Guízar Valencia, obispo mexicano de Veracruz (1878-1938), quien es ahora el primer obispo santo nacido en América Latina.

San Filippo Smaldone (1848-1923), por su parte, era un sacerdote de Nápoles, quien se caracterizaba por ser el apóstol de los sordomudos. Fundó la congregación de las Religiosas Salesianas de los Sagrados Corazones.

Rosa Venerini (1656-1728), originaria de Viterbo (Italia), también es santa a partir de este domingo. Creó la primera escuela pública femenina en Italia y fundó la congregación dedicada a la educación de las Maestras Pías Venerini.

Por último, ha sido canonizada Theodore Guérin (Anne-Thérèse), religiosa francesa (1798-1856), quien fundó en los Estados Unidos, país en el que falleció, la congregación de las Religiosas de la Providencia de Saint Mary of the Woods.

Estos cuatro santos han dejado una lección, constató el Papa en la homilía: «si el hombre pone su confianza en las riquezas de este mundo no alcanza el sentido pleno de la vida ni la auténtica alegría».

«Por el contrario –subrayó–, si, confiando en la palabra de Dios, renuncia a sí mismo y a sus bienes por el Reino de los cielos, aparentemente pierde mucho, pero en realidad lo gana todo».

«El santo es precisamente ese hombre, esa mujer que, respondiendo con alegría y generosidad a la llamada de Cristo, lo deja todo para seguirle», recordó.

«Las riquezas terrenas ocupan y preocupan la mente y el corazón –aclaró–. Jesús no dice que son malas, sino que nos alejan de Dios si no se “invierten”, por así decir, en el Reino de los cielos, si no se gastan para ayudar a quien está en la pobreza».

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ZENIT Staff

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