La disociación entre técnica y ética, la nueva amenaza de los derechos humanos, alerta el cardenal Martino

Al inaugurar la Semana Social en España

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TOLEDO, viernes, 3 noviembre 2006 (ZENIT.orgVeritas).- El cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, introdujo considera que el respeto de los derechos humanos está amenazado en estos momentos por la disociación entre técnica y ética.

El purpurado italiano llegó a esta conclusión el jueves al inaugurar la cuadragésima Semana Social de España, convocada en Toledo hasta el 5 de noviembre con una conferencia que llevaba por título: «Los derechos humanos, fundamento para la construcción de una cultura universal».

Para comprender los desafíos que plantea en estos momentos la defensa de los derechos humanos, el cardenal consideró que es necesario comprender «la difícil relación entre técnica y ética».

«La humanidad moderna va dividiéndose cada vez más sobre la relación entre técnica y ética», hasta el punto de que se convertirán en «los dos nuevos bloques del futuro», aseguró.

En este contexto, la división sitúa por un lado a quienes consideran que «la libertad de hacer» se fundamenta en sí misma, y, por otro, a quienes afirman que «la libertad de hacer se deba fundamentar sobre algo diverso de sí misma, en definitiva sobre la dignidad de la persona humana».

Según el cardenal, «una visión de la técnica desenganchada de la ética hace del hombre un producto histórico, cultural y artificial, truncando el nexo con la naturaleza, la tradición y con la creación».

«En esta perspectiva, el hombre deja de ser un proyecto, y se convierte en algo proyectado. El hombre no tiene ya deberes, sino sólo derechos. Nace así el absolutismo del prohibido prohibir», precisó.

En este sentido, surgen «nuevos absolutos».

«El terrorismo –constató–, una concepción técnica de la política, la laicidad entendida como lugar neutro de valores y de absolutos, la democracia como procedimiento, la financiación de la economía, el relativismo de las culturas, la tecnificación del derecho y de los derechos humanos, son nuevos absolutos negativos en cuanto que absolutizan la técnica».

«Todo esto tiene una gran relevancia, y es por esto que cada vez más la cuestión antropológica -y en ella las cuestiones inherentes a los derechos humanos- es hoy la cuestión social por excelencia», añadió.

Por este motivo, el presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz explicó que «las culturas marcadas por el eficientismo, el materialismo práctico, el individualismo utilitarista y hedonista, derivadas en último análisis del escepticismo en los fundamentos del saber y de la ética, ponen en peligro el entero corpus de los derechos».

De este modo, concluyó, «en base a culturas semejantes –que ya no tienen una visión integral del hombre como punto de referencia– la misma tutela jurídica de los derechos se pone radicalmente en discusión y se vacía de contenido».

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ZENIT Staff

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