La visión del cardenal Ratzinger sobre la crisis, según George Weigel

Un libro recoge algunas de sus reflexiones sobre el malestar occidental

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NUEVA YORK, miércoles, 22 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Una de las cuestiones que se dedicó a ponderar, antes de ser Papa, el cardenal Joseph Ratzinger fue la relación entre fe y razón y las consecuencias culturales de su colapso.

Algunas de estas reflexiones han sido recogidas en un nuevo libro en inglés «Christianity and the Crisis of Cultures» (El Cristianismo y la crisis de las culturas) publicado por Ignatius Press.

George Weigel, miembro del Centro de Ética y Política de Washington, comentarista de temas religiosos en el canal de televisión NBC y responsable de la columna semanal «The Catholic difference» publicada por numerosos medios en Estados Unidos, comentó los principales temas del libro en una conferencia el 20 de noviembre sobre «Relativismo y la Crisis de Culturas en los Escritos del Papa Benedicto XVI». La conferencia tuvo lugar en los locales de Naciones Unidas.

Según Weigel, el libro establece muchas proposiciones sobre por qué una fe irrazonable y una pérdida de confianza en la razón son peligros reales y presentes en el mundo. Weigel se centró en cuatro de las propuestas que hizo el cardenal Ratzinger ante este desafío.

La primera de las proposiciones del entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es que vivimos en un momento de peligroso desequilibrio en la relación entre las capacidades tecnológicas de Occidente y su comprensión moral.

En segundo lugar, Weigel subrayó la aserción del cardenal Ratzinger de que el letargo moral y político que se percibe en gran parte de Europa hoy es un subproducto del desdeño del continente por las raíces cristianas de su civilización. Este desdeño ha contribuido de diversas formas al declive de lo que una vez fue el centro de la cultura mundial.

La tercera proposición del cardenal Ratzinger, dijo Weigel, es que el abandono de las raíces cristianas de Europa implica el abandono de la idea de «Europa» como una empresa civilizadora construida a partir de la interacción fructífera entre Jerusalén, Atenas y Roma.

Weigel señaló que según el cardenal Ratzinger, «esta infidelidad al pasado ha llevado, en cambio, a una idea truncada de la razón, y de la capacidad humana de conocer, aunque imperfectamente, la verdad de las cosas, incluyendo la verdad moral de las cosas».

El estudioso estadounidense recalcó que «hay un positivismo formando –y deformando– gran parte del pensamiento occidental actual; un positivismo que excluye todo punto de referencia moral trascendente de la vida pública. Ratzinger se pregunta si este positivismo es un ejercicio de lo que el filósofo canadiense Charles Taylor describe como “humanismo exclusivo”».

El cardenal Ratzinger concluye que tal humanismo exclusivista no es, en sí mismo, racional.

En cuarto lugar, Weigel se centró sobre la aserción del cardenal de que la recuperación de la razón en Occidente se facilitaría con una reflexión sobre el hecho de que el concepto cristiano de Dios como «Logos» ayudó a forjar la civilización de Occidente como una síntesis de Atenas, Jerusalén y Roma.

Weigel observó: «Si los hombres y mujeres han olvidado que ellos pueden, de hecho, pensar por sí mismos a través de la verdad de las cosas, que pueden tener algo que hacer con el total olvido europeo de Dios que Alexander Solyenitsin identificó como el origen de la angustia de la civilización de la Europa del siglo XX».

Weigel sintetizó así el desafío que planteó el cardenal Ratzinger en ese libro: «Tenemos… que dar la vuelta al axioma de la Ilustración y decir: Incluso quien no ha tenido éxito en encontrar el camino para aceptar la existencia de Dios debería sin embargo tratar de vivir y dirigir su vida ‘veluti si Deus daretur,’ como si Dios existiera».

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ZENIT Staff

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