CIUDAD DEL VATICANO, martes, 19 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Contemplando la situación de Oriente Medio, Benedicto XVI alerta de que la violencia sólo engendra más violencia, denuncia el azote del terrorismo y reclama el uso de los instrumentos del Derecho Internacional para solucionar enfrentamientos.

Son preocupaciones que se contienen en el discurso que entregó Benedicto XVI -el jueves pasado- al nuevo embajador de Siria ante la Santa Sede, Makram Obeid, al recibirle en audiencia con ocasión de la presentación de sus Cartas Credenciales.

«Usted ha hablado de la preocupación de su gobierno sobre la anexión de los Altos del Golán por parte de Israel en 1967. Con el corazón apesadumbrado observo que una amplia variedad de disputas territoriales y de otro tipo han conducido a conflictos armados en tiempos recientes que amenazan la paz y estabilidad en todo Oriente Medio», reconoce el Santo Padre.

«Repetidamente he rogado por el cese de la violencia en Líbano, en Tierra Santa y en Irak», recuerda.

Y es que «el mundo contempla con gran tristeza el círculo de muerte y destrucción, mientras gente inocente siguen sufriendo y se suceden secuestros y asesinatos», añade.

La posibilidad de soluciones se encuentran en el marco del Derecho Internacional «a través de la implementación de relevantes resoluciones de las Naciones Unidas», subraya Benedicto XVI expresando la postura de la Santa Sede, semejante a la de muchos observadores imparciales.

«Al respecto, frecuentemente he urgido a que se apoye a las distintas naciones de Oriente Medio en sus aspiraciones a vivir en paz dentro de fronteras seguras internacionalmente reconocidas», puntualiza.

En cualquier caso, «la Iglesia rechaza enérgicamente la guerra como medio de resolución de disputas internacionales -prosigue-, y frecuentemente ha señalado que ésta sólo conduce a nuevos conflictos aún más complicados».

«Tristemente, la actual situación en Oriente Medio hace demasiado evidente que éste es el caso», alerta.

Benedicto XVI igualmente apunta en su discurso al diplomático sirio que, «en particular, el azote del terrorismo aumenta el miedo y la inseguridad que experimentan muchos en la región hoy».

Motivo de satisfacción del Papa es el compromiso del gobierno sirio -según apuntó el nuevo embajador- «de hacer frente a esta creciente amenaza a la paz y estabilidad».

«El mundo observa especialmente a los países con influencia significativa en Oriente Medio, en la esperanza de signos de progreso hacia la resolución de estos prolongados conflictos», expresó el Papa al diplomático sirio.

Originario de Meshtayeh, donde nació en 1944, Makram Obeid está casado y es padre de tres hijos. Ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad de Aleppo, ha desarrollado una larga carrera en el sector en su país natal. En los últimos seis años ha sido ministro de Transportes. También es embajador en España, donde reside.