Estados Unidos: Obispos de Maryland y Dakota del Sur por el fin de la pena capital

MARYLAND/RAPID CITY, viernes, 2 febrero 2007 (ZENIT.org).- Aprovechar la actual moratoria en las ejecuciones capitales para derogar la pena de muerte: es la petición que lanzan a sus respectivos parlamentos estatales los obispos estadounidenses de Maryland y uno de Dakota del Sur.

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En ambas regiones de los Estados Unidos, según se hace eco «Radio Vaticana», la pena capital se lleva a cabo por inyección letal. Las ejecuciones han sido suspendidas, igual que en Florida y California, en espera de que se modifiquen los actuales procedimientos, considerados inhumanos.

La Conferencia Católica de Maryland fue formada por los obispos de Maryland para potenciar la política pública común y los intereses pastorales de las archidiócesis de Baltimore y Washington, así como de la diócesis de Wilmington.

En un llamamiento difundido la semana pasada, tal Conferencia de obispos invita a los legisladores del Estado a sustituir la pena de muerte con la de cadena perpetua; además recientes sondeos confirman que la opinión pública local ya está «dispuesta a su abolición».

Una exhortación similar ha dirigido a los diputados y senadores de Dakota del Sur monseñor Blaise Joseph Cupich, obispo de Rapid City.

Así se desprende de su carta abierta –también citada en la emisora pontificia- publicada en el último número de la revista católica «America».

El prelado pone de manifiesto el estrecho vínculo entre la cuestión de la pena de muerte y la del aborto, recordando la valiente batalla que libraron el año pasado los legisladores del Estado para hacer ilegal esta última práctica.

La argumentación contra una y otra cuestión es la misma, escribe: «El sagrado derecho a la vida es universal y es un don de Dios.

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ZENIT Staff

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