La pobreza de nuestros días, «pobreza vocacional»

Publicado el «Diccionario Bíblico de la Vocación»

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 6 noviembre 2007 (ZENIT.org).- La pobreza de nuestros días es la carencia de vocación, de sentido en la vida, considera el arzobispo el futuro cardenal Angelo Comastri, arcipreste de la Basílica Patriarcal Vaticana.

Lo explicó al presentar en la sede de «Radio Vaticano» el «Diccionario Bíblico de la Vocación», a cargo del Centro Internacional Vocacional «Rogate».

El arzobispo confiesa que esta reflexión se la ha hecho al leer en los periódicos casos de violencia sin sentido entre jóvenes y adolescentes.

«La pobreza vocacional no es un problema que nos afecta sólo a nosotros, no es un problema clerical», aclaró en el encuentro, celebrado el 30 de octubre.

«Es un problema de base, pues están en crisis la vocación a la vida. Es un problema de toda la sociedad, pues los jóvenes de este modo se convierten en un problema, en un drama, en un peligro para todos».

«Sin vocación no se puede vivir, pues la vida deja de tener sentido, pierde su valor. Cuando uno queda vacío de Dios, no queda nada que lo llene».

En la rueda de prensa intervinieron, además, monseñor, Rinaldo Fabris, presidente de la Asociación Bíblica Italiana; Giuseppe de Virgilio, curador científico de la obra, y el padre Giorgio Nalin, rcj, superior general de la Congregación de los Rogacionistas.

El diccionario en lengua italiana, con 160 voces –desde Abraham a Celo (Zelo, en italiano)- escritas por 70 biblistas (entre los que se cuentan ocho mujeres), con un total de 1.128 páginas, supone un útil material bíblico-teológico, que ofrece a sacerdotes, religiosos y laicos una visión unitaria e integrada de la acción pastoral vocacional.

La obra está dirigida especialmente a los jóvenes y se abre al diálogo con los protagonistas de la cultura y los responsables de las instituciones del mundo laical.

El principio rector y guía de la investigación bíblica del Diccionario, explicó Giuseppe De Virgilio, es el de «considerar la ‘vocación-llamada’ non sólo como objeto de la teología bíblica, sino como ‘categoría-horizonte-principio-símbolo’ de toda la revelación de la Sagrada Escritura».

La vocación, explicó el curador del Diccionario, puede ser interpretada como la «revelación de la obra de Dios en la historia, que es esencialmente una llamada a la salvación». Es Dios –presentado en la Biblia como ‘el que habla’- el que «elige autocomunicar su propio misterio de amor al hombre».

Pero la revelación de Dios se realiza en la persona y en la misión de Jesucristo, que es la encarnación de la «Palabra ‘vocante’ de Dios». Por consiguiente, «el sentido religioso de cada vocación se puede resumir en la llamada de cada uno a ‘conformarse a la imagen del Hijo’», y a la plenitud de vida y santidad.

Monseñor Rinaldo Fabris, tras hacer un rápida reseña de la historia de la «llamada-vocación» en la Biblia, recordó las figuras de Abraham, Moisés, Jeremías, Pedro y Pablo. Dijo que en ella se entrevé que «la creación inicial y el nacimiento de cada ser humano, creado a imagen de Dios, se remonta a la libre y eficaz iniciativa de Dios, que ‘llama a la existencia a las cosas que no son’ para que nadie reivindique derechos o adelante pretensiones ante El».

Además, explicó, logramos ver en qué modo «la iniciativa gratuita y eficaz de Dios crea las condiciones para la libre respuesta de quien está llamado» y que «la llamada por parte de Dios es inseparable de confiar una tarea o misión en la que se concreta la respuesta humana».

«En breve, la llamada-vocación nace y madura en el contexto de un diálogo entre la libertad del amor gratuito de Dios y la libre respuesta del ser humano», añadió.

El padre Giorgio Nalin ilustró la misión del Centro Internacional Vocacional Rogate, creado el 4 de septiembre de 1969, organismo de la congregación de los Rogacionistas, fundada por san Aníbal María de Francia.

El carisma de esta congregación es el de «Rogad», el precepto evangélico de la oración para aumentar los trabajadores de la mies, es decir las vocaciones para la Iglesia y para el mundo actual.

El centro, explicó el sacerdote, promueve estudios e investigaciones sobre el tema de la vocación y está presente en el campo de la edición religiosa con una media de veinte publicaciones al año, y tres revistas: «Rogate ergo», «Mondo Voc» y «Cenacoli Voc», con una atención a la profundización y a la enseñanza bíblica, teológica, pastoral, litúrgica y pedagógica.

La página web www.vocations.it es un portal de información y cultura vocacional que quiere convertirse en una agencia vocacional, capaz de servir al mundo de la información, religioso y laico.

Además, una de las direcciones en las que desea trabajar el centro es la creación de un Instituto Superior de Pastoral Vocacional en Roma.

El padre Giorgio Nalin explicó que, en el fundamento del Diccionario está la idea de que «también hoy la cultura y la pastoral vocacional de la Iglesia están invitadas a creer que la ‘solución’ está en la fe y en la oración».

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ZENIT Staff

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