LISBOA, domingo, 25 noviembre 2007 (ZENIT.org).- La Universidad Católica Portuguesa acogió en Lisboa del 14 al 17 de noviembre el congreso internacional «La universidad católica: desafíos de ayer y de hoy. Construir el futuro».

En el congreso se ha aclarado la diferencia entre universidades eclesiásticas y católicas y se ha discutido sobre el servicio que prestan los ateneos católicos en el mundo globalizado.

Los cardenales José Da Cruz Policarpo, canciller de la Universidad Católica Portuguesa, y Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica, participaron en el encuentro.

El presidente de la Federación Internacional de Universidades Católicas (http://www.fiuc.org), el profesor Anthony J. Cernera, se refirió en su intervención al «carácter confesional de las universidades católicas».

Subrayó cómo «la universidad católica está al servicio de la tradición intelectual católica y su obligación es formar a la persona de manera integral».

Este profesor, antiguo presidente de la Universidad del Sagrado Corazón en Estados Unidos (Sacred Heart University) insistió que la universidad católica está «al servicio de la iglesia, en el mundo entero y está especialmente atenta a las necesidades de los pobres para rendirles justicia».

El profesor Claude Bressolette (Institut Catholique de Paris) recordó la distinción fundamental entre universidades y facultades eclesiásticas, y universidades y facultades católicas. Las primeras están reguladas por la Constitución «Sapientia christiana» (1979); las segundas por la Constitución «Ex Corde Ecclesiae» (1990).

«Las eclesiásticas se ocupan, en particular, de la revelación cristiana, mientras que las católicas estudian y enseñan diversas disciplinas con el fin de aclarar los conocimientos humanos a la luz del evangelio», explicó.

La profesora Hilde de Ridder-Symoens, de la Universidad de Gantes, en Bélgica, trazó una panorámica de la Universidad católica desde el siglo XIII hasta hoy, detectando cómo paulatinamente la enseñanza y la investigación se fueron separando.

Durante la cena de gala, el presidente Anthony J. Cernera hizo entrega de la medalla «Ex Corde Ecclesiae» a la Universidad Católica Portuguesa, anfitriona de esta Conferencia Internacional, honrando de esta manera dicha institución que celebra este año su cuadragésimo aniversario.

El encuentro estuvo organizado por la Federación Internacional de Universidades Católicas, que agrupa más de 200 instituciones. Creada en 1924, en 1949 fue reconocida formalmente por el Papa Pío XII. Goza del estado consultivo en las Naciones Unidas en Ginebra.

Por Miriam Díez i Bosch