Cristianos alentados por las últimas estadísticas sobre el sida

El número de enfermos es inferior al previsto

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 23 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Instituciones cristianas comprometidas en la lucha contra el sida han manifestado su satisfacción al analizar las últimas estadísticas, en las que se constata que el número de los contagiados es inferior a los estimados: en estos momentos son unos 33 millones.

«Recibimos con satisfacción los datos que nos indican que el número de personas que viven con el virus VIH es inferior a las cifras estimadas», afirma Linda Hartke, la coordinadora de la Alianza Ecuménica para la Incidencia en un comunicado de prensa emitido por Cáritas Internacional, institución con la que colabora.

«Sin embargo, de ninguna manera podemos redimensionar nuestras iniciativas. El VIH sigue siendo una enfermedad devastadora, no sólo a nivel personal, para el individuo, sino también para las familias, las comunidades y las naciones», añade Hartke.

Los nuevos datos publicados por ONUSIDA y la OMS (Organización Mundial de la Salud) corrigen los datos estimados sobre el número de personas que viven con el virus indicando 33,2 millones.

Aproximadamente 2,5 millones de adultos y niños fueron los nuevos contagiados con el VIH y unos 2,1 millones perdieron su vida a causa de enfermedades vinculadas al SIDA, en 2007.

Los datos corregidos se deben ante todo a un método más preciso en la recopilación de datos, y más información procedente de numerosos países, sobre todo la India.

Sin embargo, hay algunos indicios de un mejor acceso al tratamiento de la enfermedad y la intensificación de los esfuerzos de prevención, que han estabilizado la difusión de la enfermedad, en algunos países.

Incluso con los datos corregidos, ONUSIDA confirma que el SIDA ha provocado la muerte de 24-25 millones de personas, desde que se identificó por primera vez el virus, en 1981.

Monseñor Robert J. Vitillo, asesor especial sobre VIH y el SIDA de Cáritas Internacional, señala: «El impacto del virus supera abundantemente las estadísticas. El trabajo directo de nuestras organizaciones Cáritas y otras organizaciones católicas en la asistencia, asesoramiento y apoyo, han indicado que el impacto del SIDA es siempre mayor de los datos oficiales».

«La respuesta al SIDA no implica sólo el tratamiento de la enfermedad, sino también todos los factores de nuestra sociedad que siguen alimentando la propagación de la misma y dificultan nuestra respuesta, como el estigma y la discriminación, la violencia y las injusticias contra las mujeres, la pobreza, el aislamiento y los abusos. Vemos esto en todas las caras que nos rodean y esos números no se pueden cuantificar».

«Los datos son importantes como factor indicativo de la difusión del problema y la magnitud de la respuesta necesaria», dice el padre Christo Greyling, presidente de la Red africana de líderes religiosos que viven con o son afectados personalmente por el VIH y el SIDA (ANERELA+) y Asesor sobre la Relaciones entre el VIH/SIDA en la Región África y la Iglesia, para World Vision.

«Pero nunca contarán toda la historia. Tenemos que seguir haciendo siempre y cada vez más, para frenar realmente la propagación del VIH, no sólo la precisión de las cifras. Realmente, las dificultades registradas por mucho tiempo, para conseguir información precisa nos indican hasta qué punto teníamos que llegar, para afrontar luego todos los factores que dejan a las personas aisladas, sin poderse hacer análisis, ignoradas y sin recibir tratamiento», añade el padre Greyling.

«La disminución en las cifras de las personas que viven con el VIH no reduce el estigma que obstaculiza el acceso a los servicios y afecta las vidas de niños y adultos afectados por el VIH», concluye.

El ONUSIDA estima que sus datos precedentes sobre las Necesidades de Recursos Mundiales sólo se pueden reducir de un 5 por ciento, porque los cálculos tomaron ampliamente en cuenta los nuevos datos.

Anne-Marie Helland, Asesora Especial sobre Derechos Sociales y Políticos para la Norwegian Church Aid (Ayuda de la Iglesia Noruega), miembro del la junta del The Global Fund y del Grupo Estratégico sobre el VIH y el SIDA de la Alianza Ecuménica para la Incidencia, indica que los gobiernos, otros donantes y organizaciones activos en la respuesta a la pandemia nunca llegaron ni siquiera cerca de cubrir todas la necesidades estimadas previamente.

«Los recursos nunca han sido suficientes, para poder individuar a todas las personas afectadas, y mucho menos ofrecer análisis, asesoramiento, tratamiento y otros servicios de apoyo», dice Helland. «Una gota entre las cifras no cambia la diferencia entre lo que se está haciendo y lo que todavía es necesario hacer».

El doctor Hielke Wolters, director de Justicia, diaconía y responsabilidad por la Creación del Consejo Mundial de Iglesias, se siente animado porque «datos más precisos ayudarán al mundo a planear, movilizar recursos e implementar acciones de manera más eficaz, con el fin de vencer el HIV».

Sin embargo, él observa que, entre otros indicios, la estimación de que la mayoría de los 33 millones de personas que viven con el VIH no saben ni siquiera que son positivos a la prueba HIV, y el índice de 6.800 nuevos infectados por el VIH cada día, sobre todo en los países de rédito bajo o medio y entre las mujeres y los jóvenes, demuestran que todavía son necesarias acciones urgentes e intensivas.

«Estas reducciones en las estimaciones no pueden mermar nuestro compromiso y enfoque para superar esta enfermedad que puede ser evitada y tratada», explica.

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ZENIT Staff

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