El cardenal Bertone trae al Papa la esperanza de una Iglesia que renace en Cuba

Ve posibles evoluciones en la relación entre el Estado y la Iglesia

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 28 febrero 2008 (ZENIT.org).- El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, ha traído a Benedicto XVI la esperanza de una Iglesia en Cuba que renace, sobre todo en el entusiasmo de sus jóvenes.

Así lo ha explicado en una entrevista que ha concedido este jueves a «Radio Vaticano» y a «L’Osservatore Romano» y que será publicada el 1 de marzo en ambos medios de comunicación de la Santa Sede.

Del 20 al 26 de febrero el purpurado italiano ha visitado cuatro diócesis de la isla caribeña para recordar el décimo aniversario de la histórica peregrinación apostólica de Juan Pablo II al país.

El balance del viaje, es «sin duda positivo» para el cardenal, ante todo por su contacto con la Iglesia en el país: «una Iglesia viva, a pesar de las dificultades de acción en ciertas circunstancias, una Iglesia que está unida alrededor de sus obispos, una hermosa conferencia episcopal unida, sacerdotes, religiosos, religiosas que se proyectan con el testimonio de la oración, de la vida espiritual, en una gran acción social de asistencia a los más pobres y necesitados, y de trabajo entre los jóvenes».

«Y después, por lo que se refiere a las autoridades civiles –añade hablando en italiano–, el balance ha sido asimismo positivo: he mantenido encuentros bilaterales con delegaciones compuestas por responsables de la vida civil, del gobierno, y el último día con el nuevo presidente, Raúl Castro».

«Me parece que se dan las perspectivas para un trabajo conjunto de confianza en la acción de la Iglesia y de posibilidad de apertura de nuevos espacios de presencia», indica.
 

El cardenal Bertone explica que ha querido dejar un mensaje central a los cubanos: «estar muy cerca del pueblo, escuchar las aspiraciones, «los anhelos del pueblo» [dice hablando en español, ndr.] que ha sufrido mucho, que ha sufrido, como sabemos, por las coyunturas económicas y por las restricciones que proceden del exterior, en la economía, en el desarrollo de la isla».

«Pero es un pueblo que sigue teniendo grandes ideales, sobre todo entre los jóvenes, que quieren resurgir y quieren afirmar su identidad: una identidad católica, en buena parte de los jóvenes».

«Lo he experimentado tanto en los encuentros de la Universidad de La Habana, como en la Escuela de Formación de Medicina Latinoamericana», confiesa.

«También he dejado el mensaje de tener confianza en el futuro, pues cuando todos están unidos se puede trabajar por un desarrollo integral, por un humanismo integral».

Por lo que se refiere a su condena pública del embargo como «éticamente inaceptable», el cardenal Bertone explica que este juicio también puede aplicarse a «muchas restricciones que mantiene todavía la Unión Europea»

«Me parece que estas actitudes buscan naturalmente tratar de hacer que evolucione el gobierno de la Isla hacia una mayor libertad, un mayor respeto de los derechos humanos; pero considero que estas medidas tan duras, tomadas unilateralmente, no favorecen el desarrollo», denuncia.

«Hacen sufrir a la población porque es la población, las familias, los niños, los jóvenes, quienes son penalizados por estas medidas, y no reconocen la dignidad de la nación en sus valores, en su independencia, en su tradición. Por tanto, son inaceptables», recalca.

«Yo he asegurado que la Santa Sede trabajará para tratar de que al menos sean reducidas estas sanciones, o incluso eliminadas –anuncia–. Ciertamente, esto tiene que comportar un desarrollo hacia una mayor libertad, hacia un mayor reconocimiento de los derechos personales y de lo derechos sociales, así como de los derechos políticos y económicos».

«Pero también hay perspectivas prometedoras, porque ahora, Cuba, se prepara para firmar dos Convenciones de las Naciones Unidas precisamente sobre los derechos personales, sobre los derechos sociales, sobre los derechos económicos, sobre los derechos políticos».

Por lo que se refiere a su encuentro con el presidente Raúl Castro, el cardenal revela que «he visto a un hombre muy realista, abierto a discutir sobre todo y preocupado por el mantenimiento de los valores, de los ideales».

«Naturalmente he planteado al presidente Raúl también el problema de los prisioneros de todo tipo, no sólo los prisioneros políticos, así como la atención pastoral de los prisioneros».

Entre las reivindicaciones que hace para la Iglesia, el cardenal hace referencia a la falta de permisos para «la construcción de nuevas iglesias».

«Hay muchas comunidades que nacen a nivel popular, especialmente en los pueblos, pero sin la posibilidad de reunirse en una iglesia; sólo pueden hacerlo en las familias».

La gran esperanza que trae al Papa el cardenal Bertone es el renacimiento de estas «comunidades vivas, es decir, pequeñas comunidades, aunque no tengan sacerdotes, porque los sacerdotes son pocos, pero los religiosos y religiosas cubanos están aumentando».

«Hay entusiasmo, frescura de vida cristiana, sobre todo entre los jóvenes», concluye.

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ZENIT Staff

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