Benedicto XVI invita a todos los cristianos a trabajar por el ecumenismo

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“La unidad está conectada con la misma misión de la Iglesia en el mundo”

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 21 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI interrumpió este miércoles el ciclo de catequesis que viene realizando sobre la vida y las enseñanzas del Apóstol san Pablo, y dedicó la audiencia de hoy a hablar sobre el diálogo ecuménico, dada la coincidencia con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.

El Papa dedicó la catequesis de hoy a reflexionar sobre el pasaje de Ezequiel que se ha elegido como lema de esta semana, y en el que el profeta toma dos leños, símbolo del Israel dividido, para realizar una profecía sobre su reunión futura.

En primer lugar, destacó que la cuestión de la unidad de los cristianos no es secundaria, sino que «está conectada con la vida y a la misión misma de la Iglesia en el mundo», como el propio Cristo señaló en la Última Cena.

La Iglesia, afirmó, «debe vivir una unidad que sólo puede derivar de su unidad con Cristo, con su trascendencia, como signo de que Cristo es la verdad. Esta es nuestra responsabilidad: que sea visible para el mundo el don de una unidad en virtud de la cual se haga creíble nuestra fe».

Por ello, invitó reiteradamente a los cristianos a que «tomen conciencia de la urgencia de trabajar de todas las formas posibles para llegara este gran objetivo».

Sin embargo, esta unidad plena necesita como condición previa la «purificación» de los cristianos de los «elementos extraños a la fe» y la «mayor fidelidad a la vocación de Dios».

«En la dispersión entre los gentiles, los israelitas habían conocido cultos erróneos, habían asimilado concepciones de vida equivocadas, habían asumido costumbres ajenas a la ley divina», explica el Papa. «A esta renovación debemos estar abiertos también nosotros, porque también nosotros, desperdigados entre los pueblos del mundo, hemos aprendido costumbres muy alejadas de la Palabra de Dios».

«El ecumenismo verdadero no existe sin la conversión interior, porque el deseo de la unidad nace y madura de la renovación de la mente, de la abnegación de sí mismo y del ejercicio pleno de la caridad», añadió.

Pasos realizados

El Papa señaló también los «importantes gestos y pasos» llevados a cabo en el camino ecuménico.

«Las relaciones entre las Iglesias y los diálogos teológicos han seguido dando signos de convergencias espirituales alentadoras», afirmó.

Por otro lado, destacó la trascendencia de las visitas de obispos y patriarcas ortodoxos y orientales a Roma, y especialmente la participación en el pasado Sínodo del Patriarca Ecuménico Bartolomé I.

También manifestó su cercanía al Patriarcado de Moscú, por la muerte de Alejo II y la próxima elección de su sucesor.

Respecto a las Comuniones cristianas de Occidente, el pontífice señaló que «prosigue el diálogo sobre el importante testimonio que los cristianos deben dar hoy de forma concorde, en un mundo cada vez más dividido y enfrentado a tantos desafíos de carácter cultural, social, económico y ético».

Por último, el Papa invitó a tomar como modelo al Apóstol san Pablo, y especialmente «su anhelo y dedicación por el único Señor y por la unidad de su Cuerpo místico, la Iglesia».

«Siguiendo su ejemplo y contando con su intercesión, que cada comunidad crezca en el empeño de la unidad, gracias a las diversas iniciativas espirituales y pastorales y a las asambleas de oración común, que suelen hacerse más numerosas e intensas en esta «Semana», haciéndonos ya pregustar , en un cierto modo, el gozo de la unidad plena», concluyó.

Por Inma Álvarez

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ZENIT Staff

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