Primera piedra de la primera universidad católica de Jordania

El Papa ve en este centro un laboratorio vital de diálogo interreligoso

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MADABA, sábado, 9 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- Con la esperanza de que se convierta en un laboratorio existencial del diálogo entre musulmanes y católicos, Benedicto XVI bendijo este sábado la primera piedra de la Universidad de Madaba.

La Universidad, la primera católica en este país, está siendo construida por el Patriarcado Latino de Jerusalén,y contará con facultades científicas y humanísticas abiertas tanto a cristianos como a musulmanes.

Madaba, localidad de más de 100 mil habitantes, situada a 35 kilómetros al sudeste de Ammán, es una de las ciudades del país con el mayor número de cristianos, muchos de ellos palestinos.

En el discurso que el Papa pronunció delineó a grandes rasgos lo que se espera de una universidad, como la Madaba: «no será sólo una tribuna donde consolidar la adhesión a la verdad y a los valores de una cultura específica, sino también un lugar de comprensión y diálogo».

En particular, profundizó en la relación entre fe y ciencia, destacando que «la fe en Dios no excluye la búsqueda de la verdad; sino que al contrario la estimula».

«Obviamente la religión, como la ciencia y la tecnología, como la filosofía y cualquier expresión de nuestra búsqueda de la verdad, pueden corromperse –advirtió–. La religión se desfigura cuando se la obliga a servir a la ignorancia y el prejuicio, el desprecio, la violencia y el abuso».

«En este caso, ha continuado Benedicto XVI, no sólo contamos con la perversión de la religión, sino también con la corrupción de la libertad humana, el encogimiento y la obnubilación de la mente». No obstante el Papa ha señalado que tal resultado no es inevitable porque mediante la promoción de la educación se proclama la confianza en el don de la libertad.

El corazón humano –añadió– puede endurecerse a causa de un ambiente restringido, por los intereses y las pasiones. Pero cada ser humano también está llamado a la sabiduría y a la integridad, a la elección más básica e importante de todas: la del bien sobre el mal, de la verdad sobre la deshonestidad».

De hecho, subrayó, la fe sirve para iluminar la conciencia.

«La ciencia y la tecnología ofrecen beneficios extraordinarios a la sociedad y han mejorado mucho la calidad de vida de muchos seres humanos», aseguró, pero al mismo tiempo ilustró los límites de la ciencia, que no puede ofrece respuestas a todas las cuestiones relacionadas con el hombre y su existencia.

La sabiduría ética, explicó, ha inspirado notables códigos internacionales de comportamiento como son el juramento de Hipócrates, la Declaración Universal de los Derechos Humanos del 1948 y la Convención de Ginebra.

Dirigiéndose en especial a los estudiantes cristianos de Jordania, el Papa les alentó a ser «constructores de una sociedad justa y pacífica formada por personas de distinta extracción religiosa y étnica. Tales realidades no deben conducir a la división, sino al enriquecimiento recíproco».

Por último, el Papa dio las gracias al Reino de Jordania, que ha dado prioridad al objetivo de expandir y mejorar la educación y de hecho ha permitido a la Iglesia lanzar este proyecto universitario.

«Sé que en esta noble misión, Su Majestad la Reina Rania es particularmente activa y su entrega es motivo de inspiración para muchos», aseguró.

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ZENIT Staff

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