Benedicto XVI propone la reforma de la ONU

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En su encíclica «Caritas in veritate»

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CIUDAD DEL VATICANO, martes 7 de julio de 2009 (ZENIT.org).- La propuesta de reforma de la Organización de las Naciones Unidas, presentada por Benedicto XVI en la «Pacem in terris’ y Benedicto lo repite», explicó el purpurado.

Benedicto XVI, en la encíclica presentada hoy, defiende esta reforma, entre otras cosas, en virtud del principio de la injerencia humanitaria, así como para dar voz a los países pobres.

«Se siente la urgencia de encontrar formas innovadoras para poner en práctica el principio de la responsabilidad de proteger y dar también una voz eficaz en las decisiones comunes a las naciones más pobres».

Por ello, asegura el pontífice, «urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial». Esta Autoridad, aclara, «deberá estar regulada por el derecho, atenerse de manera concreta a los principios de subsidiaridad y de solidaridad, estar ordenada a la realización del bien común, comprometerse en la realización de un auténtico desarrollo humano integral inspirado en los valores de la caridad en la verdad».

Dicha Autoridad, además, «deberá estar reconocida por todos, gozar de poder efectivo para garantizar a cada uno la seguridad, el cumplimiento de la justicia y el respeto de los derechos», añade.

Según el Papa, esta Autoridad «debe tener la facultad de hacer respetar sus propias decisiones a las diversas partes, así como las medidas de coordinación adoptadas en los diferentes foros internacionales».

Pues, según aclara, «cuando esto falta, el derecho internacional, no obstante los grandes progresos alcanzados en los diversos campos, correría el riesgo de estar condicionado por los equilibrios de poder entre los más fuertes».

«El desarrollo integral de los pueblos y la colaboración internacional exigen el establecimiento de un grado superior de ordenamiento internacional de tipo subsidiario para el gobierno de la globalización, que se lleve a cabo finalmente un orden social conforme al orden moral, así como esa relación entre esfera moral y social, entre política y mundo económico y civil, ya previsto en el Estatuto de las Naciones Unidas», concluye.

Con información de Carmen Elena Villa

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ZENIT Staff

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