El cardenal Odilo Scherer explica los pasos de la “lectio divina”

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“Es un método simple y accesible a todos, también a las personas más sencillas”

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SAO PAOLO, martes 15 de septiembre de 2009 (ZENIT.org).- Mientras que en Brasil se celebra el mes de la Biblia, el arzobispo de São Paulo, el cardenal Odilo Scherer, ha recomendado a su archidiócesis el ejercicio de la lectura orante de la Palabra de Dios, explicando sus pasos.

En un artículo publicado en el semanario archidiocesano «O São Paulo», el cardenal recuerda cómo el Sínodo sobre la Palabra, celebrado en octubre de 2008, «constató con alegría que en el mundo entero se adopta y difunde la lectura orante de la Biblia (lectio divina)».

«Es un método sencillo y accesible a todos, incluso a las personas más sencillas», que «propone la lectura y acogida de la Palabra de Dios en un contexto de oración, como recomienda la Iglesia».

«Sólo así, de hecho, se establece el diálogo de la fe, en el que escuchamos a Dios que habla, le respondemos con la oración e intentamos sintonizarnos con Él en nuestra vida», afirma el purpurado.

En primer lugar se hace «la lectura (lectio) de un pasaje de la Biblia, precedentemente escuchado; en este primer momento, intentamos comprender el texto tal y como se presenta, sin la pretensión de extraer de él en seguida mensajes y conclusiones».

Después viene «la meditación (meditatio) sobre el texto, respondiendo a esta pregunta: ¿qué me dice Dios a mí, o a nosotros, a través de este texto? Ahora sí que intentamos escuchar a Dios que nos habla y acogemos su voz».

Luego viene «la oración (oratio). En este tercer paso respondemos a la pregunta: ¿Qué me hace decirle a Dios este texto?».

«Acordémonos siempre de que una buena lectura bíblica se realiza sólo en el diálogo de la fe: Dios habla, nosotros escuchamos y acogemos, y respondemos a Dios y le hablamos», indica. El texto «puede suscitar varios tipos de oración: alabanza, profesión de fe, acción de gracias, adoración, petición de perdón y de ayuda».

El cuarto paso de la lectura orante «es la contemplación (contemplatio)». En este momento «moramos en la Palabra y profundizamos en la comprensión del misterio de Dios y en su designio de amor y de salvación; al mismo tiempo, nos disponemos a acoger en nuestra vida concreta lo que la Palabra nos enseña, renovando nuestros buenos propósitos y la obediencia de la fe».

El cardenal Scherer afirma por tanto que la experiencia enseña que no es difícil practicar la lectio divina. «Basta sólo con empezar; se aprende practicándola. La preciosidad de la Palabra de Dios y su importancia para la vida cristiana, por lo demás, bien merece algún esfuerzo por nuestra parte».

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ZENIT Staff

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