La India: un sacerdote católico dona un riñón para salvar a un hindú

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Un gesto inspirado por el Año Sacerdotal

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NUEVA DELHI, martes, 22 septiembre 2009 (ZENIT.org).- El padre Davis Chiramel, de Kerala, la India, se ha ofrecido para donar un riñón en favor de Gopinath, un padre de familia hindú, de 46 años, sometido a diálisis, a quien no conoce.

El sacerdote explica su gesto, inspirado por el Año Sacerdotal: «Para mí, donar un órgano es la ocasión única y privilegiada de participar en los sufrimientos de Cristo».
 
El padre Davis Chiramel, párroco de San Francisco Javier en Vadanapally, Kerala, es secretario general de la «Accident Care and Transport Services» (ACTS) di Thrissur.

El 15 de febrero pasado, los voluntarios que trabajan en la organización se reunieron en la iglesia del sacerdote para dialogar sobre su trabajo. Hablan de un hombre pobre, de religión hindú, llamado Gopinathdonará, ex electricista, padre de dos niños, con insuficiencia renal crónica.

Es víctima de un accidente y ahora está en diálisis. Necesita un transplante y los voluntarios dicen que necesitarían al menos un millón de rupias (más de 14.000 euros), pero sobre todo necesita encontrar un donante. En India, los donantes de órganos son sólo uno por millón.
 
El padre Chiramel oye el diálogo de los voluntarios y les regaña: «Me di cuenta de que estaban hablando de recoger dinero para encontrar a alguien a quien comprar un riñón».
 
La India, con Pakistán y Nepal, es uno de los país asiáticos en los que el tráfico de órganos y sobre todo de riñones está muy difundido. Las autoridades no logran controlar este comercio que por una parte encuentra a pobres dispuestos a donar órganos para ganar algún dinero, y por otra ricos enfermos que no tienen escrúpulos en pagar a peso de oro su salud. 
 
Así, el padre Chiramel decidió ser él el donante y empezó los análisis para ver la compatibilidad. El sacerdote declara a AsiaNews: «Donar mi riñón para mí es una gracia. Sucedió en febrero pero sólo el 19 de junio comprendí lo que estaba haciendo. Aquél día el Papa inauguró el Año Sacerdotal y yo estaba en el hospital para uno de los análisis. Inmediatamente me di cuenta de que me había sido dada la gracia de ofrecer también mi cuerpo para salvar a un hombre».
 
El padre Chiramel usa palabras como «alegría», «don» y «tesoro» para describir lo que le ha sucedido. «Cristo es la fuente y el origen de toda buena acción y es El el que nos da la fuerza y el valor para actuar -afirma–. Nunca habría imaginado antes donar mi riñón y mucho menos a un extraño».
 
El próximo 30 de septiembre, Gopinath y el padre Chiramel se conocerán. Para ese día está fijado el transplante en el Hospital Lakeshore de Kochi.
 
El padre Chiramel concluye: «Cristo se entrega a sí mismo para la salvación del mundo y cada día, en la Misa, los sacerdotes ofrecen el sacrificio de su Cuerpo y Sangre. Pero lo hacen sin compartir las penas y los sufrimientos de nuestro Señor. Para mí la posibilidad de donar un órgano mío a una persona que no conozco se ha convertido en la ocasión única y privilegiada de participar en los sufrimientos de Cristo».
 
Por Nieves San Martín

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ZENIT Staff

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