Arzobispo de Quito clausura la asamblea del Movimiento de Vida Cristiana

Hubo un encuentro con el fundador, Luis Fernando Figari

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GUAYAQUIL, miércoles 9 de diciembre de 2009 (ZENIT.org) Con una solemne eucaristía presidida por Monseñor Raúl Vela, arzobispo de Quito y primado de Ecuador concluyó ayer martes, solemnidad de la Inmaculada Concepción, la III Asamblea Plenaria del Movimiento de Vida Cristiana.

En este evento, que se realiza cada cinco años, participaron 250 delegados invitados de 17 países de los cinco continentes, donde se encuentra presente el MVC. Durante una semana de trabajo recogieron las reflexiones, aportes, experiencias y proyectos que desarrolla este movimiento en el mundo.

La III Asamblea Plenaria fue presidida por el coordinador del MVC Eduardo Regal Villa y los miembros de los órganos de servicio a nivel general.

La I Asamblea Plenaria se realizó en Roma en 1999 donde los emevecistas – así se llama a los pertenecientes a este movimiento – tuvieron una audiencia privada con el papa Juan Pablo II en el aula clementina, quien los llamó a ser “artesanos de la reconciliación”.

La segunda versión se llevó a cabo en diciembre de 2004 en Lima (Perú) y contó con la presencia de monseñor Stanislaw Rylko, (hoy cardenal) presidente del Pontificio Consejo para los Laicos.

El amplio espacio del Centro de Convenciones Simón Bolívar de Guayaquil (Ecuador) se encontraba a su máxima capacidad, con entusiastas participantes que agitaban banderines celeste y blanco –los colores de la ciudad- y coreaban cantos y barras del MVC, mientras esperaban el ingreso de su fundador Luis Fernando Figari.

Durante su ponencia, Figari habló de la necesidad de vivir la vida cristiana siempre con actitud de alegría “pues participamos de la alegría del Señor Jesús, de manera singular en nuestra vida interior cuando celebramos la fe, en este encuentro, con sus oraciones, con su júbilo, sus cantos, sus barras, y sus mensajes”.

Asimismo, el fundador recordó que “hay que tomar el amor de Dios en serio, abrirse a Él, salir al encuentro del Señor Jesús a cada paso, porque Cristo sale a nuestro encuentro, Él nos llama, está tocando la puerta de nuestros corazones y nos invita a recibirlo, a acogerlo, a abrirle nuestra interioridad, para que en nosotros entre su fuego, que no se apaga”.

Luis Fernando reflexionó sobre el pasaje bíblico del Joven Rico (Mateo, 19, 16 – 22) “Cuántas veces nos cerramos, rechazamos el amor de Dios, no queremos aceptar que el amor de Dios nos está llamando porque nos resulta incómodo…”

“Si Dios te llama – exhortó el fundador – responde como Santa María que se arriesgó y se entregó al Plan de Dios sin miedo”.

¿Qué más pudo hacer el Señor por ti para que alcances la salvación, la perfección, la alegría?”, preguntó Luis Fernando. “Tú puedes callar o abrirte del todo a Él y entregarte totalmente para seguir a Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida…”, concluyó.

Algunos testimonios

Durante la Asamblea Plenaria, los emevecistas contaron con charlas, foros, reuniones por grupos actividades culturales, conciertos de algunos grupos que han surgido con los integrantes de este movimiento y bailes típicos de cada país. A los emevecistas de habla inglesa se les veía con con audífonos para la traducción simultánea.

Los miembros del MVC tuvieron la oportunidad de compartir sus experiencias vividas en este evento y en la labor apostólica que realizan en diversos países:

“Nuestra espiritualidad es una gran respuesta para mi país, para la cultura, una gran ayuda. Descubrí que ustedes son parte de mi familia, tengo una familia aquí”, aseguró una de las delegadas de Filipinas.

Por su parte, Leonor Loyola, procedente del Perú, recordó el contexto histórico en el que nació este movimiento: “Queremos colaborar con forjar los cimientos de una renovada humanidad. De una nueva generación. Nacemos alumbrados por un Concilio. Nuestra generación contempla el ocaso de un milenio para dar paso a otro”.

Para Jermy un delegado de Sydney, (Australia), los miembros del MVC en su país “Buscamos presentar la fe de manera encarnada. Donde la fe con toda su firmeza, fuerza verdad y tradición se vuelven apelantes, actuales y relevantes para los jóvenes”.

Para Fabiola, de Costa Rica este encuentro resultó “bien especial” por sentirse “aquí familia y poder encontrar con todos la sintonía de nuestra espiritualidad. Lo que nos une a lo largo de todo el mundo”.

El Movimiento de Vida Cristiana es una Asociación Internacional de fieles de derecho pontifico, fundada en 1985 por el laico peruano Luis Fernando Figari.

Está conformado por hombres y mujeres de diversos estados de vida: jóvenes, parejas de casados, laicos consagrados y sacerdotes. Se reúnen por medio de agrupaciones, instituciones, asociaciones y servicios de diverso tipo y con finalidades apostólicas concretas.

Sus cinco acentos de trabajo son el servicio a los pobres, los jóvenes, la cultura, la familia y la promoción de la vida, dignidad y derechos de la persona humana.

Actualmente desarrolla su misión en Perú, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Costa Rica, República Dominicana, Estados Unidos, Canadá, Italia, Inglaterra, España, México, Australia, Angola y Filipinas.

Por Carmen Elena Villa

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ZENIT Staff

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