El Santo Padre acepta la renuncia de un obispo irlandés

Acusado por un informe de no afrontar adecuadamente denuncias contra sacerdotes

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 17 diciembre 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Limerick, en Irlanda, presentada por el obispo Donal Brendan Murray, quien ha sido acusado por informes oficiales de no haber sabido afrontar denuncias de abusos sexuales atribuidos a clérigos.

Según ha explicado la Oficina de Información de la Santa Sede, el Papa ha aceptado la renuncia en conformidad con el canon 401 § 2 del Código de Derecho Canónico que establece: «Se ruega encarecidamente al obispo diocesano que presente la renuncia de su oficio si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad para desempeñarlo».

Peticiones de renuncia al ministerio de monseñor Murray, nacido hace 69 años en Dublín, fueron formuladas tras la publicación, el 26 de noviembre, del Informe de la Comisión Murphy, resultado de investigaciones públicas sobre denuncias de abusos sexuales en la arquidiócesis de Dublín, desde enero de 1975 a mayo de 2004.

Monseñor Murray fue obispo auxiliar de Dublín de 1982 a 1996. En una entrevista concedida al semanario «Limerick Leader», publicada el 2 de diciembre, en respuesta al «Informe Murphy», afirmaba que en conciencia considera que no encubrió a sacerdotes que se han manchado de actos de pederastia.

Este jueves, anunció que el Papa ha aceptado su renuncia en la catedral de San Juan en Limerick, con estas palabras: «He escuchado los puntos de vista de muchas víctimas, en especial en los días que siguieron a la publicación del Informe Murphy».

«Algunos me han expresado el deseo de que presentara la renuncia; otros me han pedido que no lo haga. Sé muy bien que mi resignación no puede borrar el dolor de las víctimas que han sufrido abusos en el pasado y que continuarán sufriendo cada día». 

«Humildemente pido perdón una vez más a todos los que fueron abusados desde niños. A todas las víctimas de abusos les repito que mi primera preocupación consiste en asistirles cada día en todo lo que pueda, en su camino personal para encontrar serenidad».

«Un obispo debe ser una persona que trata de guiar e inspirar a todas las personas de la diócesis como una comunidad unida en la verdad y en el amor de Cristo. He pedido al Santo Padre que acepte mi renuncia y que nombre a un nuevo obispo para la diócesis porque creo que mi presencia creará dificultades a algunas de las víctimas que deben estar en primer lugar en nuestros pensamientos y oraciones».

El obispo Murray informó a los vicarios generales de su diócesis de su decisión el 1 de diciembre. El 7 de diciembre mantuvo, en Roma, un encuentro con el cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, quien accedió a presentar su carta de renuncia al Papa en la siguiente audiencia que mantuvo con el Santo Padre, el 12 de diciembre.

Un día antes, Benedicto XVI había recibido al presidente de la Conferencia Episcopal Irlandesa, el cardenal Sean Baptist Brady, arzobispo de Armagh, y al arzobispo de Dublín, monseñor Diarmuid Martin.

En el encuentro, el Santo Padre pidió las oraciones de los católicos del mundo por «las víctimas, sus familias y todos los afectados por esos crímenes atroces» de clérigos, según explicaba un comunicado vaticano.

Al mismo tiempo, el obispo de Roma aseguró que la Iglesia «continuará siguiendo esta grave cuestión con la máxima atención para entender mejor cómo llegaron a pasar esos hechos vergonzosos y desarrollar estrategias efectivas y seguras para evitar que se repitan».

Por Jesús Colina

 

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ZENIT Staff

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