Superviviente a un cáncer agradecida a la beata Mary MacKillop

Monja y fundadora, camino de convertirse en la primera santa de Australia

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SYDNEY, martes 22 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- La mujer que ha experimentado la curación de un cáncer de pulmón, que no podía operarse, decretada por la Iglesia como un verdadero milagro de la beata Mary MacKillop, espera que la canonización de la monja sea una fuente de inspiración.

La mujer, que desea permanecer en el anonimato, apareció citada en un comunicado de prensa publicado este fin de semana por las Hermanas de San José, después de que el Vaticano anunciara que Benedicto XVI ha aprobado el decreto que atestigua la veracidad del milagro.

El decreto allana el camino para la canonización de la Madre Mary MacKillop, que se convertiría así en la primera persona santa de Australia.

“Es una maravillosa noticia -afirmó la mujer-. Me siento humilde, y agradecida a Mary MacKillop y a la influencia que ha tenido en mi vida”.

“Éste es un día para celebrar y reflexionar sobre la vida de Mary, el trabajo que ella hizo y el amor que nos ha mostrado a tantos de nosotros, personas normales de todo el mundo”, continuó.

“Mary MacKillop siempre me dio esperanza e inspiración, especialmente durante los momentos más difíciles de mi vida”, destacó.

“Espero que esta noticia de hoy llegue a otros, especialmente a los australianos más jóvenes, con inspiración y valentía para vivir con la generosidad y la compasión con las que Mary vivió”, añadió.

Este sábado, Benedicto XVI aprobó un total de 21 decretos de la Congregación para las Causas de los Santos.

Cinco eran decretos que atribuían milagros a personas que la Iglesia ya ha proclamado beatas, entre ellas la Madre Mary MacKillop.

Otros de esos decretos demostraban las virtudes heroicas de dos Papas, Pío XII y Juan Pablo II.

Heroína

Las Hermanas de San José del Sagrado Corazón, la congregación fundada por Mary MacKillop, han reaccionado con alegría.

“Éste es un momento especial, no sólo para las hermanas, sino también para Australia y para la Iglesia universal”, dijo en un comunicado la superiora de la congregación, la Hermana Anne Derwin.

“Mary ha sido conocida no sólo por su verdadera santidad, sino también como uno de los verdaderos héroes de Australia”, aseguró.

“Mary era una mujer adelantada a su tiempo; era valiente y tenaz y no permitía que nada se le interpusiera en su camino para ayudar a los demás”, explicó.

“Su fuerza, humor y visión equitativa tienen una gran relevancia en los ajetreados y complejos tiempos de hoy”, continuó.

“El reconocimiento universal de la santidad de Mary por la Iglesia y el mundo entero inspirarán a las futuras generaciones, tanto de Australia como del resto del mundo”, añadió la Hermana Anne.

Mary MacKillop nació en Victoria en 1842 de padres escoceses. Fundó las Hermanas de San José del Sagrado Corazón en 1866 a los 25 años de edad.

La congregación estableció escuelas y organizaciones caritativas por Australia, especialmente en la despoblada zona del interior.

Las hermanas cuidaban a huérfanos, niños abandonados, personas sin hogar, enfermos y mayores.

Los esfuerzos de la madre MacKillop para fundar su congregación encontraron alguna resistencia por parte de la jerarquía en Australia, hasta el punto de llegar a ser excomulgada por un obispo, aunque la sentencia fue retirada cinco meses después.

Murió en 1909. Desde entonces, la congregación que ella fundó ha crecido y actualmente cuenta con unos 1.200 miembros que trabajan principalmente en Australia y Nueva Zelanda, aunque también hay algunas personas solas y pequeños grupos dispersos por el mundo.

Una Navidad anticipada

El domingo, el arzobispo de Sydney, el cardenal George Pell, llamó el anuncio “un grato regalo de Navidad”.

Destacó que los australianos, que suelen llamarla Beata Mary MacKillop, tendrán que empezar a acostumbrarse a llamarla Santa Mary MacKillop. “Es un cambio que estarán muy contentos de hacer”, dijo.

El cardenal Pell destacó que no es “fácil convertirse en santo” y añadió que “los santos a menudo responden a los desafíos del tiempo y promueven la renovación religiosa”. 

“En el caso de Mary, ella llevó educación e instrucción religiosa a muchos jóvenes pobres, especialmente en la selva”, dijo.

“Mary MacKillop se encuentra en el corazón de la tradición católica”, destacó el arzobispo de Sydney.

“Era extraordinaria en su fe y en su oración, en su habilidad para inspirar a otros a unirse a ella -algo que falta hoy en día-, en su capacidad para perdonar y en su lealtad a sus hermanas y a los superiores de la Iglesia, que no siempre la trataron bien”, recordó.

El cardenal Pell indicó que la Madre MacKillop «sufrió mucho y a veces fue tratada muy mal; a menudo estaba enferma, habitualmente iba justa de dinero, fue excomulgada por un obispo y expulsada de Adelaida por otro”.

“Ella rezó y perseveró, nunca cayó en la amargura, y hablaba bien de sus oponentes -continuó-. Dios la bendijo en sus problemas y su trabajo prosperó”.

“En el momento de su muerte en 1909, ella había establecido 109 casas, contaba con 650 hermanas y enseñaba a 12.400 alumnos en 117 escuelas en Australia y Nueva Zelanda”.

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ZENIT Staff

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