El semanario francés Marianne se replantea sus ataques contra Pío XII

Publica la columna: “Pío XII: ¿Y si Marianne se ha equivocado?”

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PARÍS, viernes 15 de enero de 2010 (ZENIT.org) – Tras la publicación de un artículo evocando el “escándalo de la beatificación de Pío XII”, el semanario francés Marianne se ha replanteado esta cuestión.

“Nuestro artículo del 2 de enero ‘El Papa que guardó silencio frente a Hitler’, que trató sobre la posible beatificación de Pío XII, ha hecho reaccionar”, observa la redacción de Marianne. “También entre nuestros cronistas habituales. Entre ellos, Roland Hureaux considera que, ante el Holocausto, Pío XII actuó como hombre responsable en lugar de dar lecciones”.

En el artículo, difundido el 11 de enero, Roland Hureaux recuerda que los “dirigentes de la Iglesia católica se sitúan en el lado de la ética de la responsabilidad”. “Porque, al contrario de lo que puedan dejar pensar algunos, los buenos cristianos no son los adolescentes tardíos, y porque la Iglesia católica tiene unas responsabilidades efectivas: ¡entre 1939 y 1945, la de millones de católicos, pero también la de centenares de miles de judíos refugiados en sus instituciones!”.

“Es de una inmadurez increíble pensar que el Papa podía hablar indiscriminadamente sin preocuparse de esta responsabilidad”, afirma.

Según el columnista de Marianne, “nada permite decir que, en relación a esa situación, el Papa habría podido, siendo menos “prudente”, mejorar la balanza bien/mal”. “Se necesita una presunción singular de los que no han vivido las mismas circunstancias ni han ejercido nunca unas responsabilidades análogas, para hacer juicios concluyentes sobre esto”.

“Como dijo Serge Klarsfeld, unas palabras solemnes durante la redada de judíos de Roma habrían ‘seguramente mejorado la propia reputación actual de Pío XII’. ¡Pero qué criminal habría sido si, para forjar su imagen ante la historia o incluso preservar el honor de la institución, hubiera sacrificado la vida de aunque sólo fuera uno de los miles de niños judíos refugiados en los jardines de Castel Gandolfo y en múltiples conventos!”

Roland Hureaux considera también que tendría que haber “una singular ignorancia de lo que fue el régimen nazi para imaginar que este tipo de proclamaciones habrían podido conmoverlo”.

“¿Cómo se puede decir también que el Papa no dijo nada contra el nazismo, cuando fue el sherpa que redactó de principio a fin la encíclica Mit brennender Sorge (1937)?”, afirma también.

Pío XII estuvo “obsesionado por el anticomunismo”. “¡Qué ligeras palabras son éstas! Olvidan que entre agosto de 1939 y junio de 1941, Hitler y Stalin fueron aliados, se llevó a cabo un plan de exterminio de los sacerdotes y de las élites polacas y centenares de miles de católicos polacos fueron asesinados. Pero no hubo ninguna protesta memorable”. “¿Por qué? No lo sé”.

“Él sabía que, frente a la ‘Bestia inmunda’, no serviría de nada intentar enternecer, había que limitar de manera prioritaria los daños sin alimentar su ira”.

“De hecho – continúa Roland Hureaux –, el verdadero misterio de Pío XII no es tanto su comportamiento durante la guerra como la lectura que se ha hecho sesenta años después. ¿Cómo este Papa, que era objeto de elogios unánimes del mundo judío (Ben Gurion, Golda Meir, Albert Einstein, Léo Kubowitski, secretario del Congreso judío mundial, el gran rabino de Roma, etcétera) y no judío, puede ser hoy de esta forma vilipendiado?”.

[Traducción del francés por Patricia Navas]

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ZENIT Staff

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