La Iglesia se vuelca en ayuda a Haití

Numerosas organizaciones católicas se movilizan

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MADRID, viernes, 15 enero 2010 (ZENIT.org).- La Iglesia Católica se ha movilizado para ayudar a la población damnificada por el terremoto en Haití en respuesta al llamamiento hecho por Benedicto XVI para que sean generosos con este país caribeño.

Tras su llamamiento internacional, el Papa aseguró que la Iglesia Católica se activará “inmediatamente” a través de sus instituciones caritativas para ayudar a la población afectada.

La nota informativa del Vaticano señala que, “como en el pasado con ocasión de otras tragedias de este tipo, los católicos ya están presentes con su asistencia concreta y diversas agencias católicas están trabajando y enviando personal”.

El Consejo Pontificio Cor Unum está en contacto directo con el Catholic Relief Services, la agencia humanitaria de los obispos de Estados Unidos, que se encargará de coordinar la ayuda: “El personal, que ya se encuentra en el lugar y que cuenta con más de 300 miembros activos desde hace tiempo en Haití, la experiencia pasada, las capacidades y los recursos de CRS, permitirán una rápida y eficaz coordinación de los esfuerzos de la Iglesia que  deben ser generosos y concretos”.

El Papa ha pedido generosidad con Haití y los obispos italianos han respondido con el anuncio de dos millones de euros para las primeras emergencias, el doble de lo que ha prometido el Gobierno italiano.

La Conferencia Episcopal Española animó a los católicos a ser solidarios, al tiempo que Cáritas y las ONG católicas se han sumado al esfuerzo de recaudación económica a través de varias cuentas bancarias a nivel nacional y diocesano. Algunos arzobispados españoles han promovido una iniciativa de recaudación que consistirá en recolectar fondos durante todas las misas de sus diócesis del próximo domingo, para enviarlos a Haití.

Cáritas Española ha enviado ya de manera urgente una primera partida de 175.000 euros para apoyar las operaciones de emergencia de la Cáritas Haitiana y ha mandado a la isla a un grupo de siete expertos de su red internacional para participar sobre el terreno en el operativo de respuesta a la emergencia.

En Estados Unidos, donde viven miles de católicos de origen haitiano, el 24 de enero se celebrará una colecta nacional para América Latina que se dedicará en buena parte a Haití, pero además mañana y el domingo habrá colectas especiales adicionales, a petición del cardenal Francis George, presidente de los obispos norteamericanos, los cuales ya han prometido cinco millones de dólares (3,44 millones de euros).

La Iglesia en República Dominicana ofrece oraciones y una colecta en todas las parroquias del país. El cardenal Nicolás López, arzobispo de Santo Domingo, pide ayuda “a las naciones hermanas de América y de otros continentes”.

El presidente de Caritas Internacional, el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, expresó su deseo de que “se produzcan finalmente los compromisos necesarios para aliviar la miseria de los haitianos y la pobreza estructural de esta asediada nación”.

La zona afectada cubre cuatro diócesis (Puerto Príncipe, Jacmel, Gonaives y Jeremie), con seis millones de habitantes. Antes del terremoto había 150 parroquias, con cuatro millones de católicos, 450 sacerdotes y más de 600 religiosas.

Ayuda a la Iglesia Necesitada ha lanzado una campaña de ayuda de emergencia y, para ello, ha habilitado una cuenta.

A pesar de las dificultades para establecer comunicación con el país caribeño, el padre  Mauricio, que salió ileso del terremoto que sacudió Puerto Príncipe, ha puesto voz a través de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) a las imágenes que se han visto desde el martes: “Hasta las casas más fuertes de la ciudad han quedado total o parcialmente destruidas. Una nube rosa cubre la ciudad como consecuencia del derrumbamiento de los edificios. Todas las casas de la colina se han derrumbado. La gente grita y llora por las calles. Tan sólo podemos llorar ante tal desastre. En los barrios periféricos de la ciudad la situación es incluso más grave”.

La responsable de Proyectos de AIN ha expresado el compromiso de la institución con Haití en la situación de emergencia actual y en el futuro: “Gracias a la generosidad de nuestros benefactores, estamos preparados para aportar nuestra ayuda a la Iglesia y sus estructuras en el largo camino de recuperación”, que desde distintos organismos se ha estimado que puede alargarse varias décadas.

El director de la oficina de Ayuda a la Iglesia Necesitada en Inglaterra, Neville Kyrke-Smith, indicó que “en los últimos 50 años, el pueblo haitiano ha experimentado las consecuencias de una política agitada, de la violencia y de las catástrofes naturales. Ahora el terremoto parece el golpe final para uno de los países más pobres del mundo”.

Manos Unidas ha abierto una cuenta de emergencia cuya recaudación se destinará a la adquisición de productos de primera necesidad y, posteriormente, a labores de reconstrucción del país.

“La ciudad está desolada, la gente deambula por la calle y hay muchos muertos. No sabemos dónde están nuestros compañeros”, explicó el jesuita español Ramiro Pampols, miembro de la ONG Entreculturas.

Esta organización está coordinando su actuación de emergencia con el Servicio Jesuita a Refugiados y Fe y Alegría. Ambas organizaciones ya se han movilizado para dar una primera respuesta. Asimismo, los centros de la Compañía de Jesús en República Dominicana han organizado una red de ayuda para socorres a los damnificados de la vecina Haití.

“Una vez más Haití ha sufrido un drama”, contaba desolado el superior regional de la Compañía de Jesús en Haití, Kawas François, quien describió cómo están siendo los primeros días después de este fatídico seísmo para un país que ya antes vivía en la miseria: “Todo el mundo está en estado shock. Las comunicaciones están cortadas y estamos pasando serias dificultades para ayudar a nuestros vecinos”.

El Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes en República Dominicana formó dos comisiones, una de emergencia humanitaria para recoger todas las donaciones de alimentos y medicamentos y otra, en conjunto con instituciones del Estado, abocada a realizar un plan de contingencia para la acogida de posibles flujos migratorios provenientes de Haití.

Además, el SJR Latinoamérica y El Caribe está animando para que en cada país de la región de Latinoamérica donde se encuentran las obras de la Compañía de Jesús tomen una iniciativa de solidaridad respecto al pueblo haitiano, como una reunión que se llevará a cabo esta tarde, en Venezuela, para preparar un plan de apoyo para la isla caribeña.

Por Nieves San Martín

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ZENIT Staff

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