CIUDAD DEL VATICANO, viernes 27 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- El Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso invita a los musulmanes a vencer juntos la violencia entre personas de distintas confesiones, en el tradicional mensaje con motivo del final del Ramadán, hecho público este viernes.

El tema del mensaje este año, Cristianos y Musulmanes: juntos para vencer la violencia interconfesional, "está, por desgracia, de actualidad, al menos en algunas regiones del mundo", destaca la Santa Sede.

Es el mismo tema de estudio, reflexión e intercambio escogido por el Comité Mixto para el Diálogo del Consejo Pontificio y del Comité Permanente de al-Azhar para el Diálogo entre las Religiones Monoteístas con motivo de su última reunión anual, celebrada en El Cairo los pasados 23 y 24 de febrero.

Y precisamente el presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, el cardenal Jean-Louis Tauran, que firma el mensaje, se detiene a destacar algunas de las conclusiones de ese encuentro al felicitar a los musulmanes la Id al-Fitr, la fiesta con la que concluye el mes de ayuno (Cf. ZENIT, 1 de marzo de 2010).

"Entre las causas de la violencia entre creyentes se encuentra la manipulación de la religión con fines políticos u otros; la discriminación basada en la etnia o en la identidad religiosa; las divisiones y las tensiones sociales", señala el mensaje, recordando esas conclusiones.

Y advierte, recogiendo el contenido del mismo documento: "La ignorancia, la pobreza, el subdesarrollo, la injusticia son todavía fuentes directas o indirectas de violencia entre las comunidades religiosas, pero también en el interior de las mismas".

Haciéndose eco del deseo del comité mixto, augura "que las autoridades civiles y religiosas puedan aportar su contribución para remediar tantas situaciones para el bien común de toda la sociedad" y "que las autoridades civiles puedan hacer valer la superioridad del derecho garantizando una verdadera justicia para arrestar a los autores y a los promotores de la violencia".

A continuación, el mensaje recuerda algunas "importantes recomendaciones" que figuran en ese texto de conclusiones de aquella histórica reunión.

En primer lugar, destaca la conveniencia de "abrir nuestros corazones al perdón mutuo y a la reconciliación, para una coexistencia pacífica y fructífera".

También aconseja "reconocer lo que tenemos en común y respetar las diferencias, como base de una cultura de diálogo" y "reconocer y respetar la dignidad y los derechos de cada ser humano, sin ninguna distinción basada en la etnia o la afiliación religiosa".

Señala la "necesidad de promulgar leyes justas que garanticen la igualdad fundamental entre todos", así como la "importancia de la educación al respeto, al diálogo y a la fraternidad en los diversos ámbitos educativos: en casa, en la escuela, en las iglesias y las mezquitas".

"Así podremos contrarrestar la violencia confesional y promover la paz y la armonía entre las diversas comunidades religiosas", afirma.

"La enseñanza de los líderes religiosos, pero también los manuales escolares que tienen la preocupación de presentar las religiones de una manera objetiva, revisten, como la enseñanza en general, una importancia decisiva en la educación y la formación de las jóvenes generaciones", constata.

El presidente del dicasterio para el diálogo interreligioso aprovecha el final del Ramadán para transmitir a los musulmanes sus "deseos amistosos de serenidad y de alegría" y confía que su mensaje sea "una contribución positiva a vuestras reflexiones".

El cardenal Tauran concluye augurando "que estas consideraciones, así como las reacciones que susciten entre vosotros y con vuestros amigos cristianos, puedan contribuir a la continuación de un diálogo cada vez más respetuoso y sereno, sobre el que invoco las bendiciones de Dios".