Pakistán: El presidente del episcopado habla sobre el caso de Asia Bibi

Considera contraproducente una condena directa de la política de Pakistán

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LAHORE, martes 25 de enero de 2011 (ZENIT.org).- “En el caso Asia Bibi, una condena directa de la política pakistaní no mejoraría la situación”, afirmó el presidente de la Conferencia Episcopal Pakistaní, el arzobispo de Lahore, monseñor Lawrence Saldanha.

Veinte días después del asesinato del gobernador de la provincia de Punjab por sus opiniones a favor de una reforma de las leyes antiblasfemia, monseñor Saldanha señaló que la situación se está calmando progresivamente, en una entrevista telefónica a Eglises d’Asie (EDA), la agencia de las Misiones Extranjeras de París.

También informó de la iniciativa de los católicos, a la que todos los creyentes de Pakistán están invitados, de celebrar “una jornada de oración y de ayuno” por “la paz y la unidad” el próximo domingo 30 de enero.

El prelado comentó una resolución votada el pasado 20 de enero en el Parlamento Europeo de Estrasburgo que pedía al presidente pakistaní conceder su gracia a Asia Bibi, una cristiana condenada a muerte por blasfemia contra Mahoma.

Expresó su reconocimiento por el apoyo manifestado en los países occidentales a favor de la mujer en concreto y de las minorías religiosas de Pakistán en general.

Sin embargo, indicó que aunque los cristianos agradecen las muestras de apoyo recibidas de países europeos, una condena directa de Pakistán por parte de las instancias europeas “no produciría ningún resultado positivo”.

En su opinión, sería mejor esperar que la opinión pública en Pakistán vaya perdiendo el interés por el caso de Asia Bibi, lo cual permitirá al Tribunal Supremo de justicia examinar con serenidad el caso para volverlo a juzgar, establecer la inocencia de la joven cristiana y absolverla.

Monseñor Saldanha invitó a los representantes de asociaciones de defensa de los derechos humanos y de las libertades civiles de Lahore a unirse a la iniciativa del 30 de enero para que cristianos y musulmanes “estén juntos para rezar”.

El encuentro tendrá lugar en la escuela Santa María, un centro católico de Gulberg, un barrio del sudeste de Lahore. Ese mismo día, en todo el país, la Iglesia católica organizará encuentros de oración.

Respecto a las manifestaciones que, en las últimas semanas, han reunido a varias decenas de miles de personas en las calles de las grandes ciudades del país para reclamar la liberación del asesino del gobernador Salman Taseer o prometer la ejecución extrajudicial de Asia Bibi, monseñor Saldanha declaró que se trata de manifestaciones “políticas” o “emotivas” en gran parte.

Expresó su preocupación por la falta de perspectiva de una posible reforma de las leyes antiblasfemia, pero también cree que “al final”, una acción es posible. “No soy demasiado pesimista”, indicó.

Las fechas del proceso de apelación de Asia Bibi son inciertas. Según los abogados de la mujer cristiana, podría fijarse una primera audiencia antes de finalizar el mes de enero.

Sin embargo, algunos observadores locales indican que los jueces considerarían más prudente retrasar el proceso por lo fuertes que continúan siendo las tensiones sociales, políticas y religiosas.

Los defensores de Asia Bibi temen que la celebración demasiado temprana de un juicio exponga a la joven a las balas de los radicales, que por miles se proponen en internet ejecutarla.

Políticamente, el contexto no se presta a una mejora inmediata de las tensiones. Frente a un Gobierno debilitado por la deserción de varios de sus aliados en la Asamblea nacional, el caso Asia Bibi y el asesinato del gobernador Taseer han sido la ocasión para que los movimientos islamistas presenten un frente unido, hasta ahora dividido en formaciones rivales.

Una red de partidos y movimientos islámicos, la Tehreek-e-Tahaffuz-e Namoos-e-Risalat (TTNR, Alianza para la defensa del honor del Profeta), ha logrado aglutinar a todos los grupos extremistas del país.

La TTNR promueve un programa de islamización nacional, exige el mantenimiento en el Estado de las leyes antiblasfemia y amenaza de muerte a los que desean derogarlas.

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ZENIT Staff

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