Portavoz vaticano: El ecumenismo es más que pluralismo, exige conversión

Balance de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 30 de enero de 2011 (ZENIT.org).- El ecumenismo es más que simple tolerancia y pluralismo; exige conversión, afirma el portavoz vaticano al hacer un balance de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos de 2011, concluida el 25 de enero.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha ofrecido su análisis en el editorial del último número de Octava Dies, semanario producido por el Centro Televisivo Vaticano.

El portavoz retoma las palabras que dirigió el Papa durante las vísperas del 25 de enero, en la Basílica de San Pablo Extramuros, de Roma, como una advertencia y añade «La búsqueda del restablecimiento de la unidad entre los cristianos divididos no puede reducirse a un reconocimiento de las diferencias recíprocas y al logro de una pacífica convivencia».

El padre Lombardi reconoce: «Cuántas veces, ante las dificultades del debate y del diálogo, nos encerramos en nuestras posiciones y nos conformamos con evitar tensiones, reconociendo amablemente las distancias recíprocas, pero renunciando a exponernos a pasos de mayor compromiso, que quizá se perciben como un riesgo para las costumbres o las seguridades alcanzadas».

«Una cultura de la tolerancia y del pluralismo hace que esta postura parezca natural y muchas veces se presenta como realista y sabia. Pero ¿es así?», se pregunta el portavoz vaticano.
 
«La unidad es otra cosa», responde, y citando de nuevo al Papa añade: «lo que anhelamos es esa unidad por la que Cristo mismo rezó y que por su naturaleza se manifiesta en la comunión de la fe, de los sacramentos, del ministerio».

Ante la «tentación de la resignación y del pesimismo», Lombardi muestra cómo Benedicto XVI nos invita a reavivar «la confianza en el poder del Espíritu Santo» y a «proseguir con pasión el camino». San Pablo se cae del caballo cuando encuentra a Jesús y su vida cambia. Conversión.
 
«¿Qué quiere Cristo de nosotros?», se pregunta el portavoz. «No quiere que nos quedemos donde ya llegamos. De ser así, nuestros encuentros ecuménicos se quedarían en hermosas coreografías y en el reflejo de un pasado de divisiones, más que en una semilla de futuro y un testimonio creíble de la presencia del Espíritu de Dios. Espíritu al cual – con el realismo del amor – debemos dejar más espacio en nuestro mundo marcado por el odio», concluye Lombardi. 

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ZENIT Staff

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