Construir sobre el fundamento del Amor

Entrevista con monseñor Dal Toso, secretario de “Cor Unum”

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 9 de marzo de 2011 (ZENIT.org).- Si la sociedad ha de sobrevivir a los vientos, las lluvias y las tormentas de la vida, debe construir sus estructuras en la roca firme del amor auténtico, dice el secretario del Consejo Pontificio “Cor Unum”.

Monseñor Giampietro Dal Toso, que fue nombrado secretario del dicasterio de la caridad de la Iglesia el pasado mes de junio, afirma que la clave para promover la auténtica caridad en la sociedad es fomentar una mayor comprensión de la encíclica de Benedicto XVI «Deus Caritas Est.»

En esta entrevista, monseñor Dal Toso habla sobre el futuro del dicasterio y del trabajo caritativo de la Iglesia, así como su opinión sobre los actuales conflictos en el norte de África y por qué Juan Pablo II puede considerarse el “Papa de la Caridad”.

– ¿Qué piensa el Consejo pontificio de la situación de conflicto que está trastornando el norte de África?

Monseñor Dal Toso: Más allá de las valoraciones políticas, la Iglesia ya se ha activado para asistir a las víctimas de esta auténtica emergencia humanitaria. Estoy seguro de que estos pueblos, entre otras cosas gracias al sostén de la comunidad internacional, lograrán encontrar su camino. Pero, en general, la formación integral del hombre es el camino que hay que recorrer para cortar de raíz las estructuras que siguen generando injusticia. En esto a la Iglesia corresponde una labor fundamental, en cuanto forma las conciencias mediante el Evangelio.

– Después del nombramiento del cardenal Robert Sarah como nuevo presidente del Consejo pontificio, que viene con años de experiencia en el campo de la Evangelización de los Pueblos, y también después del nombramiento de un nuevo subsecretario, ¿cuáles son las prioridades para el “nuevo equipo”?

Monseñor Dal Toso: Ante todo, continuidad, por el camino que ha indicado el Santo Padre. Más allá de las personas, cuenta la misión de la Iglesia. El Consejo pontificio, por tanto, no interrumpirá, sino que favorecerá cada vez más la difusión capilar de la primera encíclica de Benedicto XVI, la Deus caritas est, en la cual se delinea de modo claro, profundo y preciso, el trabajo de Cor Unum y de los organismos caritativos.

En segundo lugar, hacer que Cor Unum pueda ser un sostén para todas las organizaciones católicas de caridad, ser un verdadero punto de referencia en la Santa Sede para todos aquellos que en nombre de la Iglesia están comprometidos en primera línea para ayudar al prójimo que se encuentra en situación de necesidad. En concreto, esto significa también estar presente en nombre del Santo Padre en las distintas situaciones de emergencia en el mundo y dondequiera que sea necesario llevar un mensaje de esperanza y un apoyo concreto.

– Usted acaba de regresar, junto con el cardenal Robert Sarah, de un viaje a Burundi, en el cual se inauguró una escuela dedicada a Benedicto XVI y construida gracias a la caridad del Santo Padre.

Monseñor Dal Toso: He vuelto esta misma mañana de Burundi, un país con un pasado doloroso, que quiere pasar página. Se quería decir, con este hermoso gesto del Santo Padre, cuán importante es educar al hombre y cuánto desea la Iglesia contribuir en esta obra, para construir así una sociedad nueva. Por eso, la escuela Benedicto XVI ha sido muy apreciada. En su inauguración estaba presente la Conferencia episcopal casi al completo y una cualificada representación del Gobierno.

– El mundo de las ayudas católicas es muy variado. ¿Qué piensa de esta presencia, este testimonio de la Iglesia?

Monseñor Dal Toso: Efectivamente, el mundo de los fieles que se dedican en nombre de la Iglesia a ayudar al prójimo es muy variado y sumamente eficiente. En esta variedad no debemos ver un factor negativo, todo lo contrario. Más bien se trata de una riqueza. En el reciente viaje a Haití con ocasión del primer aniversario del terremoto de enero pasado, nuestro presidente pudo constatar personalmente que el grande, el inmenso trabajo llevado a cabo en el territorio por las distintas organizaciones católicas y por Caritas Haití es realmente para la población de este atormentado país un faro, un punto de referencia, casi la única fuente de esperanza concreta de salir de una situación aparentemente sin solución.

Es muy importante que, junto con nuestra caridad material, se pueda manifestar el amor que Dios tiene por estas personas. En estos días se han hecho públicos los Lineamenta del próximo Sínodo sobre la Nueva Evangelización: la verdadera caridad es hacer llegar al corazón de cada hombre el amor de Dios. Nuestra presencia no se puede limitar a dar una ayuda material, sino que debe tener ese “plus” del que habla el Papa en su encíclica. ¡El hombre también está hecho de un alma, que quiere conocer a Cristo!

– ¿Cuál es el parecer del Consejo pontificio sobre la propuesta de los candidatos a secretario general de Caritas Internationalis que se ha presentado recientemente a la secretaría de Estado?

Monseñor Dal Toso: De por sí no hay nada nuevo que añadir a lo que ya se ha dicho. El cardenal Sarah, durante la conferencia de prensa del 22 de febrero con ocasión de la presentación del Mensaje de Cuaresma del Santo Padre, recordó que se volvió a proponer la reelección del actual secretario general de Caritas Internationalis, cuyo mandato está a punto de terminar.

Los Estatutos vigentes de Caritas Internationalis –que quiso la misma Confederación– prevén, que la Santa Sede con un nulla osta confirme o no confirme las candidaturas presentadas. Después de profundas reflexiones con la secretaría de Estado, se consideró oportuno buscar otro perfil para los próximos cuatro años.

Con esto no se quiere quitar ningún mérito a la labor de la Sra. Knight. En más de una ocasión se ha reconocido y apreciado públicamente el trabajo que ella ha llevado a cabo. La praxis del nulla osta es un instrumento necesario a fin de que los responsables últimos de un organismo puedan guiarlo del modo más conveniente, por el bien del mismo organismo. Durante los próximos cuatro años Caritas estará comprometida en temáticas substanciales para su misión, como la reforma de los Estatutos y del reglamento interno.

– En una entrevista reciente la Sra. Knight criticó la labor de la Santa Sede y reconoció diferencias entre su agenda personal, sus tiempos de acción, y el modo de ver las cosas en el Vaticano. ¿Usted que piensa sobre esto?

Monseñor Dal Toso: Es comprensible que después de cuatro años de dedicación y trabajo profesional serio, la Sra. Knight se haya tomado a pecho la institución y la sienta como propia, pero mirar al futuro implica no tener miedo de la renovación de los cargos y de la aprobación de los nuevos Estatutos con un consenso ampliado, que implica un verdadero diálogo con las instancias apropiadas. Por otro lado, sus declaraciones sobre la falta de sintonía con la Santa Sede podrían causar un grave daño al prestigio de Caritas Internationalis, especialmente entre los fieles.

En cuanto al método, quiero decir que no creo que usar los medios de comunicación para discutir sobre cuestiones de gobierno de Caritas Internationalis sea el mejor modo de afrontar los diferentes puntos de vista. Esto es comunicación unidireccional y no diálogo. Sería más fácil utilizar los canales previstos para escuchar y exponer las propias opiniones: Caritas Internationalis tiene su sede en Roma, a diez minutos en coche del Vaticano, tiene un representante de Cor Unum en la junta directiva, como se afirma en la misma entrevista, y el presidente de Cor Unum es un cardenal en estrecho contacto con el cardenal secretario de Estado. Me parece que no faltan los interlocutores, ni la voluntad de diálogo por nuestra parte, como en Caritas Internationalis se sabe muy bien.

– En mayo se celebrará la beatificación de Jua
n Pablo II. ¿Podría decir algo al respecto?

Monseñor Dal Toso: A Juan Pablo II se le puede considerar, con toda razón, un “Papa de la caridad”. Su pontificado se caracterizó por dos aspectos: el testimonio concreto de la caridad y el anuncio explícito del mensaje evangélico. ¡Al corazón del hombre se llega sólo a través de Cristo!

Él tenía muy claro este signo de los tiempos, esta urgencia de volver a llevar a Dios al hombre moderno, secularizado, lejano, para que realmente pudiera ser feliz, completo y realizado. Gracias a su voluntad, se confiaron al Consejo pontificio Cor Unum dos Fundaciones que sostienen desde hace más de 20 años el desarrollo integral de las poblaciones desfavorecidas, explotadas y marginadas de América Latina (la Fundación Populorum Progressio) y de los países del SAHEL en África (la Fundación Juan Pablo II para el Sahel).

En el dicasterio todavía está viva la memoria del encuentro del Papa con los operadores de caridad de todo el mundo, en 1999. En aquella ocasión Cor Unum reunió en Roma a los representantes de distintas realidades eclesiales, las cuales dieron sus testimonios en la plaza de San Pedro sobre la experiencia de la caridad de Dios en sus vidas: cómo había sido posible perdonar, amar, reconstruir, actuar por el bien del otro. Se vuelve siempre al concepto evangélico de la necesidad de construir nuestra casa, que representa en pequeño la sociedad, sobre los cimientos sólidos del amor verdadero, que es el amor de Dios. De lo contrario, las estructuras –lo dice el Señor mismo– no se mantienen en pie.

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ZENIT Staff

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