Egipto: La Iglesia rechaza la institución de partidos de base religiosa

Entrevista al patriarca de los Coptos católicos

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Por Marie Al-Sameen

EL CAIRO, miércoles 30 de marzo de 2011 (ZENIT.org).- A la luz de los últimos acontecimientos que han sacudido Egipto y que continúan imponiendo su paso renovado a los ritmos de vida egipcios en todos los niveles sociales, religiosos, nacionales e internacionales, la edición árabe de ZENIT entrevistó al cardenal Antonios Naguib, Patriarca de la Iglesia copta católica y presidente de la Conferencia Patriarcal y Episcopal de Egipto, para discutir sobre las situaciones actuales y conocer su opinión y la de la Iglesia con respecto a las cuestiones de este momento histórico de la vida de la nación.

– ¿Cómo ve la actual situación de Egipto?

Patriarca Naguib: A la situación en Egipto le falta claridad. El resultado del referéndum para la reforma constitucional ha sido afirmativo para el cambio, con un porcentaje del 77,2%. Todas las fuerzas políticas se comprometerán ahora en preparar y hacer elecciones parlamentarias y presidenciales, en la base del proyecto constitucional que será presentado por el consejo supremo de las fuerzas armadas. Después de las elecciones se constituirá la comisión que preparará la nueva constitución de la nación. Esta es la situación desde el punto de vista político.

Desde el punto de vista de la vida interna del país, apreciamos mucho el trabajo que está desarrollando el consejo supremo de las fuerzas armadas y el ministerio de tránsito que están llevando adelante la situación en esta fase de cambio. No obstante esto, es evidente para todos la delicada situación económica, administrativa y social que la nación está atravesando. Por tanto, esperamos un cambio rápido hacia la estabilidad, el trabajo, la productividad y la seguridad.

– ¿Hay iniciativas eclesiásticas para una mayor concienciación sobre el papel político y cultural que los cristianos pueden tener en Egipto?

Patriarca Naguib: Sí, hay muchas iniciativas en muchas iglesias para aumentar la conciencia cultural y política en los cristianos en Egipto, y esto sucede en todas las iglesias y en parroquias e instituciones de la Iglesia, con el fin de animar a los cristianos a desarrollar su papel nacional, para el bien de nuestra amada nación. Esto se evidenció, tanto en el ánimo que había en la recogida de las tarjetas electorales y en la participación activa en el último referéndum.

Es necesario destacar aquí, que la Iglesia no desarrolla un trabajo político, siendo una institución religiosa. Sin embargo, los cristianos, al ser también ciudadanos, participan en la vida social, y trabajan con todos los demás para construir su país.

– La Iglesia, en todas sus confesiones, ha rechazado la idea de partidos políticos cristianos. ¿Nos puede explicar por qué?

Patriarca Naguib: La Iglesia católica no promueve la institución de partidos con base religiosa, sino que llama a los cristianos a participar en la vida política en cuanto a ciudadanos. Les invita a entrar en partidos en base a los principios y los programas que garantizan los valores humanos, morales y nacionales, los derechos integrales del hombre, entre los que destacar la libertad religiosa, es decir la libertad de culto y el derecho de poder elegir la propia religión.

Mientras que la institución de partidos sobre base religiosa constituye una confusión entre lo que es religioso y lo que es político, es decir entre lo que es absoluto y lo que es relativo. Este hecho no ayudaría ni a la religión ni a la política, porque conduciría inevitablemente a la politización de la religión y a la instrumentalización religiosa de la política. Lo que importa verdaderamente es que todo ciudadano, cristiano y musulmán, cumpla con su deber con positividad y compromiso nacional y libre, un compromiso que bien de la propia conciencia y de la propias convicciones, por el bien común.

– ¿Existe verdaderamente una contrarrevolución?

Patriarca Naguib: No puedo afirmar con certeza que sea una contrarrevolución. Y prefiero hablar de “movimiento de cambio”, antes que de “revolución”. Creo, sin embargo, que cada pensamiento, cada comportamiento y cada acto que contradice los principios y los objetivos que han provocado el movimiento de cambio pueda ser considerado una contrarrevolución, prescindiendo de quien inicia tal comportamiento o tal pensamiento. El movimiento de cambio nació para la justicia social, para la libertad, para la eliminación de la corrupción, y para instituir un estado egipcio moderno y democrático, para la seguridad nacional egipcio para reformar la educación, la economía y los demás sectores de la vida nacional. Por tanto, toda iniciativa que va contra estos principios y valores, actúa de hecho contra el movimiento y puede ser considerada contrarrevolución.

– La guía general de los hermanos musulmanes ha tenido una iniciativa positiva, encontrándose con un grupo de jóvenes cristianos, como signo de la unidad del país y ha respondido a distintas preguntas planteadas por jóvenes cristianos con respecto a los principios de los hermanos musulmanes. ¿Qué piensa de esto?

Patriarca Naguib: En un principio, la Iglesia acoge calurosamente toda apertura al diálogo y al respeto recíproco, y no excluye a nadie. Todo hombre tiene el derecho de instaurar el diálogo con otro, y tiene el derecho de expresar la propia opinión y de explicar su propia perspectiva. La Iglesia está abierta a todas las corrientes intelectuales, políticas y sociales presentes en la sociedad. Esta escucha por un lado, y mira las obras por el otro. El hombre es enemigo de lo que ignora, por esto es fundamental conocerse mutuamente. Nosotros esperamos un diálogo social que abarque a todas las partes y a los componentes políticos, culturales y sociales en Egipto, para discutir juntos las cuestiones de nuestra sociedad, para llegar a una visión mejor y un estilo más adecuado para trabajar en el desarrollo y en el progreso de nuestra nación y remodelar Egipto sobre la base de una democracia recta.

– Como miembro del Consejo Pontificio de la Pastoral para los emigrantes e itinerantes, ¿usted apoya el traslado de los pueblos de una país a otro en la búsqueda de una vida mejor?

Patriarca Naguib: La libertad de desplazamiento en la búsqueda de una vida mejor es uno de los derechos del hombre, la sancionan y protegen las constituciones internacionales para los derechos del hombre, y la Iglesia la acoge sin dudarlo. Pero la Iglesia siempre quiere llamar la atención de sus fieles sobre la necesidad de estudiar el motivo del desplazamiento y de las migraciones, para conocer los lados positivos y negativos, de manera que los inmigrantes no sean sorprendidos por situaciones difíciles en los países hacia los que emigran, y no estando preparados, se encuentren en situaciones no envidiables. La Iglesia invita a sus hijos a pensar a fondo, también, el sentido de su presencia en sus países de origen, y el significado espiritual de perseverar en sus países, porque permanecer en sus naciones es mejor sea para ellos que para sus mismas naciones.

– ¿Existe la idea de hacer una rueda de prensa oficial que aclare las directrices de la Iglesia en esta fase importante de la historia de Egipto? 

Patriarca Naguib: La idea es buena y puede ser considerada. Creo que es necesario esperar a que se aclare la perspectiva sobre la situación actual. Creemos que hay diversas realidades que todavía no están claras. Y la Iglesia expresa su opinión a través de declaraciones públicas que son emitidas de tanto en tanto, cuando hay necesidad.

Llamamos la atención sobre todo en el hecho de que en este periodo es necesario priorizar los intereses nacionales a los intereses privados, y esto es aplicable a todos los partidos y a todas las orientaciones políticas, culturales, s
ociales y religiosas. Egipto atraviesa un periodo muy delicado y exige a todo egipcio que se considera un ciudadano auténtico poner en primer lugar el bien común, y pensar en cómo custodiar Egipto y ayudarlo a salir de esta situación de transición con la cabeza alta y más fuerte que antes.

Debemos dedicar nuestra atención a las cuestiones urgentes y sensibles como: la reforma de la educación, la reforma de la economía, la seguridad nacional del Egipto, las aguas de Egipto, las relaciones de Egipto con los países árabes y no árabes, su papel pionero histórico y culturalmente, la atención al ciudadano que ha sacrificado durante mucho tiempo su libertad de expresión, la libertad de religión y de conciencia, la paz y la tranquilidad por el futuro, los derechos sanitarios, el derecho al trabajo y a la vida digna, el derecho al futuro por las personas y sus hijos. Todo esto debe estar en la agenda de todo egipcio y nacionalista, sea de un partido o no lo sea, sea cristiano o musulmán. Nuestra pertenencia nacional debe preceder a cualquier otra pertenencia en esta fase, porque Egipto tiene necesidad de sus fieles hijos.

Traducción por Robert Cheaib y Carmen Álvarez

 

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ZENIT Staff

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